Por Rosa Mª Melero Sánchez

Óptico-Optometrista, Audioprotesista y Estudiante del Máster en Optometría Clínica y Terapia Visual de SAERA

RESUMEN

La ambliopía presenta una prevalencia que se sitúa entre el 1,3-3,6% de la población. El tratamiento de referencia pasa por la corrección óptica del defecto refractivo y el posterior tratamiento mediante oclusión y/o penalización del ojo sano. Por los estudios de oclusión monitorizada (MOTAS) se conoce el número de horas de oclusión necesario para mejorar una línea de agudeza logmar (120 horas/línea). Gracias a estos estudios podemos conocer además los porcentajes de cumplimiento que oscilan entre el 50% y el 75%, disminuyendo el cumplimiento a medida que aumentamos las horas de oclusión.

Sin embargo, no todos los pacientes ambliopes tratados mediante corrección óptica y oclusión y penalización del ojo director mejoran la agudeza visual en el ojo ambliope. En los diferentes estudios del Grupo Enfermedades Pediátricas (PEDIG) el 73-90% experimentan
una mejoría en la agudeza visual. Sin embargo, entre el 15-50% no consiguen normalizar su agudeza visual, pese a que realizaron tratamiento de larga duración, además, el 25% de los sujetos tratados mostraron recidivas en los valores de agudeza visual. En cuanto a la visión binocular, solamente un 28% de los sujetos ambliopes mejoran la estereoagudeza al menos dos pasos en su nivel de estereopsis.

Por otro lado, la oclusión pese a ser el tratamiento de referencia en la ambliopía, puede ser una problema para las familias ya que puede producir un daño psicológico en el niño.

 

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