Por  Paula Mercedes Ávila Torres

Fonoaudióloga y Estudiante del Máster en Audiología Clínica y Terapia de la Audición de SAERA

1.1 INTRODUCCIÓN

Se define la hipoacusia inducida por ruido como la disminución de la capacidad auditiva de uno o ambos oída, parcial o total, permanente y acumulativa, de tipo neurosensorial y conductiva, que se origina gradualmente, durante y como resultado de la exposición a niveles perjudiciales de ruido en el ambiente laboral. El ruido puede ser de tipo continuo o intermitente, de intensidad relativamente alta (más de 85 decibeles [dB]) y la persona está expuesta durante un período prolongado (Rodríguez, & Alfonso, 2012).

La pérdida auditiva por exposición a ruido también se conoce como hipoacusia laboral u ocupacional, ya que la exposición a ruido se asocia principalmente al trabajo. Sin embargo, también es importante mencionar que existen otros factores de riesgo de una pérdida auditiva tales como: edad, enfermedades sistémicas, traumas que se generan a nivel craneal y el consumo desmedido de tabaco, entre otros (Decker, 2014).

La hipoacusia inducida por ruido es un problema de salud pública que va en aumento simultáneamente con el avance de la civilización. La exposición a los factores de riesgo involucrados en la aparición de la hipoacusia, provoca con ello principalmente dificultades en la comunicación de las personas que lo padecen, y por lo tanto es notoria la reducción en la calidad de vida (Rodríguez, Barrera, & Carvajal, 2013). Es evidente que la salud auditiva de aquellos trabajadores expuestos a ruido industrial está en riesgo, considerándose un problema se salud pública para la población expuesta (Gómez, Jaramillo & Vásquez, 2012).

Por otra parte, se ha demostrado que la exposición constante a altos niveles de ruido no sólo trae como consecuencia la pérdida auditiva, sino que también reduce la capacidad de concentración, lo que causa demora en la realización de las actividades de quien está expuesto a ruido y a su vez predispone a la persona a un estado más “irritable” luego de la actividad laboral, impidiendo un descanso y recuperación adecuados (Decker, 2014). Según el Ministerio de la Protección Social, en Colombia, la hipoacusia inducida por ruido ocupó el cuarto lugar en la frecuencia de diagnósticos de enfermedad profesional para el año 2004 (Rodríguez, & Alfonso, 2012).

Según la OMS, el ruido es una de las tres posibles causas de discapacidad auditiva; según un cálculo global expuesto en una publicación de dicha organización, las hipoacusias se presentan con gran frecuencia la edad adulta (Word Health Organization, 2017).

El crecimiento de la ciudad de Cuenca en Ecuador es innegable acarreando esto a “los males” de las ciudades grandes como son la polución ambiental, contaminación lumínica y la contaminación acústica. Las políticas de nuestro país, Ecuador, protegen el entorno donde se desenvuelven los trabajadores, siendo por ello necesario conocer con exactitud el grado de afectación que el medio produce en su salud.
Como aporte a la comunidad y a la ciencia desde el área de la fonoaudiología se ha visto necesario conocer cuál es la prevalencia de la hipoacusia producida por el ruido y determinar cuáles son los factores la provocan nuestro medio.

1.2 Planteamiento del problema

Alrededor del 6 % de la población mundial se encuentra afectada por algún grado de pérdida auditiva (Miño, 2011). En diversos países el índice de discapacidad auditiva se encuentra en porcentajes similares, por ejemplo en Brasil (7,3%), Nigeria (4,4% a 7,6%) y en el norte de Vietnam (7,8%) (Organización Mundial de la Salud, 2017). Según el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), Ecuador presenta una prevalencia del 5% de discapacidad auditiva y 216.000 personas viven con sordera profunda y dependen de la lengua visogestual (Miño, 2011).

En América latina, el 17% de los trabajadores mantienen una jornada laboral de 8 horas durante 5 días a la semana, el 75% de la población que trabaja en industrias o fábricas presentan pérdida auditiva debido a la exposición a altos niveles de ruido (López, Fajardo, & Chavolla, 2000). En Estados Unidos, el 15% de personas y en Europa el 5% de la población presentan una pérdida auditiva por exposición al ruido (López, Fajardo, & Chavolla, 2000). En el 2015 en Cuba se realizó un estudio en trabajadores de la construcción con el objetivo de determinar los daños que produce el ruido en su audición, determinándose que el 20% de ellos presentaron trauma acústico (García, Carrera, Rubio, 2015). En Bogotá se realizó otro estudio sobre ruido en trabajadores de la construcción pudiendo determinarse que el 34% presentó hipoacusia inducida por el ruido (Tamayo, Leyva y Batista, 2012), en el mismo país la revista colombiana de salud ocupacional reveló que de 600 trabajadores examinados, 77 de ellos presentaron hipoacusia inducida por el ruido (Pastrana-González, Ospina, Restrepo-Osorio, y Valderrama-Aguirre,
2015).

Es poco lo que sabe sobre la prevalencia de la pérdida auditiva inducida por ruido en Ecuador y sobretodo en Cuenca, siendo precisamente esto lo que ha motivado este estudio y se ha llevado a cabo en el Consorcio Cuatro Ríos de la ciudad de Cuenca para conocer la prevalencia de hipoacusia inducida por el ruido y los factores frecuentes asociados a ella.

 

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