Por Alicia del Rio Calvo

Óptico-Optometrista y alumna del Máster en Neurociencia Aplicada de SAERA

Piaget parte del estudio del aprendizaje desde la epistemología genética (explicación del conocimiento y el desarrollo de la inteligencia como un proceso según fases o génesis) considerando que el conocimiento procede de la acción ejercida sobre los objetos, es decir, lo que hacemos con ellos.

Él no se considera empirista (el conocimiento está preformado en los objetos) ya que los empiristas creen que el conocimiento es una copia de los objetos, sino que el conocimiento es una interpretación según nuestras estructuras previas. Como evidencia de su postura nos muestra cómo una niña de 3 años y medio copia la imagen de un triángulo, ella dibuja su idea del objeto: concibe el triángulo como un cuadrado al que le añade después tres puntos.

Tampoco se considera innatista (el conocimiento está preformado en el sujeto) y propone como ejemplo la evolución de las matemáticas: se construyen los elementos uno sobre otro, el conocimiento no está preformado, la matemática está construida a partir de su lógica por la acción del sujeto.

Muestra un experimento en el que se deforma una cuerda, mediante el cual se demuestra que la conservación de la forma se adquiere a partir de los 7 u 8 años, luego no es algo innato sino construido.
En la primera escena el niño admite que el cabo de cuerda próximo a él es el más largo y se corta otro trozo de cuerda de la misma longitud. En la segunda escena, el niño afirma que el extremo más largo es el que está más alejado de él, pero niega que sea de la misma longitud que la cuerda de referencia que sostiene la examinadora.

Piaget se caracteriza por ser constructivista ya que el conocimiento es una construcción continua y secuencial, no está preformado. El desarrollo de la inteligencia es una serie de construcciones que prolonga la embriogénesis, que prolonga la epigénesis, la formación del organismo mismo.

La construcción sucesiva es una serie de etapas jerarquizadas llamadas estadíos o niveles:

1. Inteligencia sensorio motriz (0 a 2 años): antes del lenguaje, el bebé construye el objeto permanente, el espacio, el tiempo, la causalidad, etc. Recurre a experiencias de tipo sensorial
y motriz para conocer el mundo que le rodea y relacionarse.

2. Período pre-operatorio (2 a 4 años). Se da la adquisición del lenguaje y primeras representaciones de la realidad.

3. Operaciones concretas (se alcanza entre los 6 y 7 años). Hay una mayor consistencia del conocimiento del objeto. Las operaciones concretas afectan directamente a los objetos manipulables por el niño, tienen que estar ligadas al presente inmediato, el niño tiene la capacidad de realizar operaciones mentales lógicas.

4. Operatorio formal (a partir de los 12 años). El niño puede razonar con hipótesis además de objetos. Puede formular un conjunto de explicaciones posibles y luego someterlas a prueba para realizar su confirmación empírica.

Las operaciones formales son sistemas de transformaciones ejecutadas por el sujeto, que pueden ser coordinadas entre sí en un sistema lógico cerrado, por ejemplo, la clasificación y la seriación. Una operación es una transformación ejecutada por el sujeto que puede ser reversible, como la adición y la sustracción.

Sorprendentemente se ha encontrado que los niños del mismo medio ambiente dan siempre las mismas respuestas en la construcción de estructuras operatorias que se describen más adelante y los diferentes estadíos siguen la misma secuencia. En psicología comparada se han estudiado los niveles en sociedades diferentes y hay una regularidad y generalidad de la construcción, siempre se da la misma sucesión aunque las edades varían según el entorno social. Al ver cómo el conocimiento es construido conocemos mejor su naturaleza.

Se le ha objetado a Piaget que la estructura no existe en la mente del niño, sino sólo en la mente del psicólogo y él responde que define una estructura como algo que el niño sabe hacer. El niño no tiene una idea propia sobre la estructura (en su mente no hay una idea abstracta sobre ella) pero sus acciones sobre lo que debe hacer están bien coordinadas, lo que le permite deducir algunas consecuencias.
Para estudiar los niveles de aprendizaje se le presentan al niño una serie de pequeños problemas de seriación y de volumen. El niño no se había enfrentado antes a estos problemas ni se había hecho preguntas como las que le planteaba el psicólogo y cada sujeto en particular piensa una respuesta para cada situación particular presentada por lo que se pueden dar multitud de respuestas diferentes.

Experimento 1. Construcción de la estructura de seriación con palillos de diferentes longitudes para hacer una escalera: se les pide a los niños y niñas examinados que construyan una escalera como la de la muestra con palillos de diferentes tamaños.

En el estadío pre-operatorio (niño de 3 años y medio) hacen grupos de a dos agrupando los palillos en más grandes y más pequeños. En edades más avanzadas (6 años y medio) se van comparando los tamaños por parejas, por ensayo y error, sin un plan preestablecido; está cerca de la estructura pero no la ha adquirido.

• Estadío de operaciones concretas (niña de 9 años): coge todos los palillos juntos y va comprobando cuál es el más largo para ir colocándolos en orden. Ya tiene la estructura, emplea un método operacional para construir la serie y puede hacer nuevas deducciones.

Señalando el palillo más pequeño se le pregunta cuántos son más grandes que él y la respuesta es 7. Después, se tapan todos los palillos excepto el más grande y se le pregunta cuántos son más pequeños que él; responde lo mismo aún sin ver los palillos porque deduce que si contando hacia su izquierda había 7 palillos, habrá 7 también contando hacia su derecha. La estructura es la fuente de la capacidad deductiva, contiene esencialmente las habilidades coordinadas del niño.

Experimento 2. Construcción de un edificio cuya base cambia: se le explica al niño que tiene que construir un edificio con el mismo número de habitaciones sobre la isla que tiene a su izquierda
teniendo en cuenta que no se puede edificar sobre el mar.

• Estadío pre-operatorio

o 4 años: el edificio construido tiene la misma altura pero es más estrecho, lo que evidencia que el niño todavía no tiene la idea de volumen.

o 5 años: construye el edificio más alto que la muestra porque advierte que la altura no es igual que el volumen pero sin llegar a acertar del todo.

• Estadío de operaciones concretas

o 6 años y medio: muestra un principio de medición pero su compensación cualitativa es inadecuada.

o 10 años: construye el segundo edificio con 3 cubos que tiene cada pared por 4 paredes, 12 cubos en total. Arma el volumen sobre superficies pero persisten algunos errores.

• Estadío de operaciones formales (12 años): razona que el primer edificio consta de 4 alturas con 9 cubos de superficie cada una y deduce que necesita un total de 36 cubos para tener el mismo volumen en ambos edificios.

Piaget parte de una idea básica: los conocimientos no proceden ni de la sola experiencia de los objetos, ni de una programación innata preformada en el sujeto, sino de construcciones sucesivas con constantes elaboraciones de nuevas estructuras. Demostró que el niño tiene maneras de pensar específicas que lo diferencian del adulto.

Piaget centra su teoría en la genética y la epistemología observando el aprendizaje desde el enfoque cognitivo sin tener en cuenta el afectivo y el social sobre todo en las primeras etapas de la infancia. No se preocupó en especial por los efectos de la herencia o del medio ambiente sobre el desarrollo, se interesó en la ontogenia y la estructura de la inteligencia. La teoría de Piaget sobre el desarrollo cognitivo es muy útil para comprender cómo el individuo consigue aprender, pero también deben tenerse en cuenta otras perspectivas como el enfoque de Vygotsky, que consiste en considerar al individuo como el resultado del proceso histórico y social donde el lenguaje desempeña un papel esencial. El individuo no se relaciona únicamente de forma directa con su ambiente, sino también a través de y mediante de la interacción con los demás individuos. En la interacción con los demás adquirimos consciencia de nosotros, aprendemos el uso de los símbolos que, a su vez, nos permiten pensar en formas cada vez más complejas. Los maestros, padres o compañeros que interactúan con el estudiante son los que inicialmente en cierto sentido son responsables de que el individuo aprenda.

En definitiva, la teoría de Piaget está muy bien enfocada para entender cómo se va construyendo el conocimiento y la inteligencia del niño, pero se centra en su interacción con los objetos cuando en realidad el ser humano es un ser social por naturaleza y esta faceta también hay que tenerla en cuenta a la hora del estudio de su desarrollo.

 

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