Por  Lourdes Mañé Rosell
Óptico-Optometrista y alumna del Curso de Experto en Terapia Visual de SAERA

 

La ambliopía o más conocida como “ojo vago” es uno de los problemas más comunes de la visión en niños. Es una alteración causada por un mal desarrollo visual en uno de los ojos durante los primeros años de vida. Esto tiene como consecuencia una menor calidad visual, dificultad en el aprendizaje y en el cálculo de distancias. El ojo puede parecer normal pero el cerebro “prefiere” el otro ojo. En algunos casos, los dos ojos pueden estar afectados.

Según los expertos, es el motivo más frecuente de pérdida de visión entre niños y jóvenes en países desarrollados, ya que afecta a un 3 % de la población.

La ambliopía puede aparecer por varias causas, siendo las más comunes:

1. Ambliopía Refractiva, cuando hay una diferencia de graduación entre ambos ojos.

2. Ambliopía Estrábica, puede ser provocada generalmente por un estrabismo de tipo Exotropia o Endotropia, aunque puedan existir otras desviaciones.

3. Ambliopía por Deprivación Visual, es la situación menos frecuente pero la más grave. Aparece cuando un niño tiene algo físico en uno de sus ojos que impide que se forme una imagen nítida, por ejemplo, las cataratas congénitas (de nacimiento), las cicatrices en la córnea o la ptosis palpebral (párpado caído).

Lo primero que debe valorar el optometrista para iniciar un tratamiento es determinar la causa de la ambliopía. Es importante saber que será altamente improbable recuperar un ojo vago con cirugía o medicación, en todo caso, la recuperación, de haberla, suele pasar por un adecuado tratamiento de terapia visual.

Se debe de tener en cuenta que hay más probabilidades de éxito –e implicando un menor esfuerzo- cuanto antes se empiece a tratar el problema, ya que las recuperaciones son más difíciles según van pasando los años. En todo caso se debe de valorar individualmente a cada paciente. Es decir, será mucho más sencillo recuperar el ojo vago de un niño, que el de un adulto de 40 años, por ejemplo.

En cuanto al tratamiento, el más utilizado actualmente es la oclusión ocular con un parche, que depende del profesional que lo prescriba lo utilizará más o menos horas al día.

No hablaremos sobre si es mejor o peor tratamiento, pero sí existen algunos problemas a tener en cuenta:

– Falta de uso continuado (Stewart et Al. 2007)
– Problemas de autoestima y sociales (Webber, 2008)
– La mejora de la visión es lenta (Fronius et al, 2014)

 

La terapia visual para el tratamiento de la ambliopía


La terapia visual consiste en un conjunto de ejercicios visuales programados y personalizados con los que conseguiremos eliminar o reducir los problemas asociados a la visión monocular. A su vez, trabajar el uso de los dos ojos por igual permite mejorar la estética del paciente.

Haciendo los adecuados tratamientos completos, lo normal es que todos los pacientes recuperen agudeza visual en menor o mayor cuantía y algunos adultos recuperan hasta el 100 % de la agudeza visual.

Hay que tener en cuenta que la terapia visual para niños es más efectiva que en adultos, ya que a partir de una determinada edad el desarrollo visual está completo y puede no dar los resultados esperados.

Por otro lado, existen muchas personas que creen erróneamente que la cirugía es el mejor tratamiento. Sabemos que la cirugía es una alternativa sencilla y rápida que ofrece resultados bastante buenos. Sin embargo, esto solo evita el problema estético. Olvidamos que es fundamental un entrenamiento en el que el cerebro y los ojos se coordinen.

 

La recuperación del ojo vago en adultos

 

Sin embargo, hasta hace unos años ni se intentaba la recuperación en adultos y todavía en la actualidad hay muy pocos profesionales dedicados a este tipo de terapias, que pueden ser largas, pero pueden llegar a cambiar la vida del paciente. Muchas personas logran recuperar la capacidad de ver en 3D o de tener una visión estereoscópica, que nunca alcanzarán si no reciben un tratamiento adecuado. Esto significa un cambio importante en la percepción del espacio y de los objetos que aprecian muy positivamente y que aporta mucha seguridad a la hora de desplazarse, conducir, etc.

Para empezar, si los pacientes no tienen una percepción normal (la imagen de cada ojo debe formarse exactamente en la misma zona que en el otro) en la fóvea, lo primero que hay que hacer es normalizarla. Si no se logra en 3-4 meses, se considera que va a costar demasiado esfuerzo, sin garantías de éxito, por lo que se recomienda suspender la recuperación total de la visión y entrenar solo para quede el sistema visual con el mejor rendimiento y confort visual posible (que es mucho menos tiempo), pero sin las funciones binoculares.

Por lo tanto, la terapia visual es el mejor método para recuperar una ambliopía, frente a la cirugía o la medicación.

LECTURAS RELACIONADAS

 Título: Tratamiento de la Ambliopía

Autor: J. B. Weiss

Resumen: Cuaderno con ejercicios para el tratamiento de la ambliopía con dos tipos de coloración: las E y los laberintos. Con un grosor de trazo idéntico, las E son relativamente más fáciles de reconocer que los laberintos.

ESTOS EJERCICIOS SON SÓLO UN COMPLEMENTO PARA EL TRATAMIENTO DE LA AMBLIOPÍA. EN NINGÚN CASO DEBERÁN SER PRACTICADOS SIN EL CONTROL DE UN OFTALMÓLOGO O UN OPTOMETRISTA.

 

Título: Manual de Terapia Visual

Autor: Joaquín Vidal López

Resumen: El Manual de Terapia Visual que presentamos es una guía ideal para todos aquellos especialistas de la Salud Visual que deseen conocer las distintas técnicas que pueden utilizar para tratar las disfunciones de la acomodación ocular, la binocularidad y la motilidad ocular en general desde una perspectiva multidisciplinar. A lo largo de este Manual veremos qué entendemos por terapia visual, también llamada entrenamientos visuales u ortóptica, su evolución histórica, las características personales que pueden afectar al éxito de esta terapia y los conceptos fundamentales que hay que tener en cuenta al aplicar cualquier programa de terapia visual. También se describirán los aspectos fundamentales a tener en cuenta para desarrollar con éxito un programa de terapia visual y cómo debe ser la atención que proporcionemos a los pacientes que requieran de este servicio profesional.

Por último, se describirán los procedimientos de evaluación y tratamiento de la ambliopía, el estrabismo, las disfunciones oculomotoras, las disfunciones de la acomodación ocular y las disfunciones binoculares, poniendo en cada capítulo el foco de atención en los ejercicios que podremos llevar a cabo en cada caso y en las modificaciones que podremos introducir para aumentar o reducir el nivel de dificultad de las tareas. 

 

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