El bilingüismo en niños de 0 a 6 años durante el desarrollo del lenguaje

Por Carol Natsuko Yoshida Bustillos  
Fonoaudióloga y alumna del Máster en Terapia del Habla y Del Lenguaje en la Infancia de SAERA
Tutor: Dra. Nerea Ortega Castro

RESUMEN

 

El presente trabajo parte de la inquietud por conocer los efectos ya sean positivos o negativos del bilingüismo en niños de 0 a 6 años durante el desarrollo del lenguaje, para alcanzar el objetivo principal se realizó una revisión, análisis y estudio de artículos científicos de manera sistemática de la información existente en la literatura científica vinculada al área, disponible en las bases de datos principales como ser: Ebscohost, Scielo, Elsevier, Punto Q, Google Scholar. En las bases de datos revisadas se han identificado una serie de trabajos relacionados con los efectos del bilingüismo a nivel estructural y funcional en las redes neuronales durante el procesamiento del lenguaje, modificaciones del bilingüismo según la edad de adquisición y modificaciones en los niveles del lenguaje. Tras un profundo análisis de los estudios detectados y seleccionados se considera como una ventaja la exposición a una segunda lengua durante el desarrollo del lenguaje, ya que llega a generar modificaciones estructurales y funcionales en el cerebro dependiendo del tiempo de exposición.

 

Palabras clave: bilingüismo, adquisición del lenguaje bilingüe, impacto del bilingüismo en el cerebro, bilingüismo vs monolingüismo.

The present work starts from the concern to know the effects, whether positive or negative, of bilingualism in children from 0 to 6 years old during language development, to achieve the main objective, a systematic review, analysis and study of scientific articles of the existing information in the scientific literature related to the area, available in the main databases such as: Ebscohost, Scielo, Elsevier, Punto Q, Google Scholar. In the databases reviewed, a series of studies related to the effects of bilingualism at a structural and functional level in neural networks during language processing, modifications of bilingualism according to the age of acquisition and modifications in language levels have been identified. After an in-depth analysis of the detected and selected studies, exposure to a second language during language development is considered an advantage, since it generates structural and functional modifications in the brain depending on the exposure time.

Keywords: bilingualism, bilingual language acquisition, impact of bilingualism on the brain, bilingualism vs. monolingualism.

INTRODUCCIÓN

 

El incremento de la exposición a lenguas extranjeras hace del bilingüismo un tema de investigación llamativo en áreas como la neurociencia cognitiva, la lingüística, y la psicología cognitiva. A partir del año 2010, diferentes equipos de investigadores van llegando a la conclusión de que la exposición a una segunda lengua no genera complicaciones, y no pone a los niños en desventaja en comparación de niños monolingües; al contrario, las investigaciones muestran que el bilingüismo permite un control cognitivo con mayor nivel, influyendo a nivel estructural y funcional en áreas cerebrales involucradas en la cognición y el lenguaje.

 

El bilingüismo se puede definir de diferentes maneras, debido a que muchos de los autores varían la percepción que tienen del mismo. Una definición precisa es: ¨El bilingüismo es el uso habitual de dos lenguas en la misma región o por una misma persona¨. (La Real Academia de España, 2020). Así mismo Bloomfield (1948) describe al bilingüe como aquella persona que alcanza un dominio de dos o más lenguas al mismo nivel que un monolingüe.

 

Dentro del bilingüismo tenemos una clasificación que, al igual que su definición como hemos visto anteriormente, varía también según cada autor; muchos autores en sus estudios abordan y clasifican a los participantes en subgrupos de tipos de bilingüismo, pero cada autor tiene un rango diferente a otro. Varios autores (Kovelman, Baker y Petitto, 2008; Klein, Zatorre, Chen, Milner, Crane, Belin y Bouffard, 2006) indican que los niños que están expuestos a un segundo idioma durante los tres primeros años de vida son catalogados como bilingües simultáneos; y los niños con exposición a una segunda lengua después de los siete años son llamados bilingües tardíos o secuenciales. Sin embargo, ciertos autores como ser Waldron y Hernández, (2013), toman en cuenta como bilingües tempranos cuando su adquisición se dio desde los 3 a los 6 años; y bilingües tardíos cuando la adquisición de una segunda lengua se dio después de los 7 años. Otros autores entre los que se encuentran Jasinska y Petitto, (2013), abordan la participación de bilingües tempranos con exposición a ambos idiomas desde el nacimiento; y bilingües tardíos expuestos a una segunda lengua desde los 4 a los 6 años.

 

En esta revisión bibliográfica vamos a utilizar la clasificación del bilingüismo según la edad de exposición a una segunda lengua:

  •  
  • Bilingüismo simultáneo: situación en la que la persona aprende los dos idiomas como si ambos fueran los primeros.
  •  
  • Bilingüismo temprano: se produce cuando el sujeto va a adquirir la segunda lengua antes de haber desarrollado completamente la primera.
  •  
  • Bilingüismo tardío: se da cuando una vez adquirido el primer idioma, se aprende el segundo por medio del primero (Pabón, 2012).

 

Si bien en su mayoría los autores coinciden en que los bilingües tardíos son los que tuvieron una exposición a una segunda lengua desde los siete años, la discrepancia está en el límite exacto de edad para catalogar a un niño como bilingüe temprano o simultaneo; siendo así que los autores sugieren que los bilingües simultáneos se dan desde el momento de nacimiento hasta los 3 años.

Diferentes autores brindaron definiciones del lenguaje, dentro de los más destacados tenemos a Luria, Watson, Chomsky, Sapir, Bronckart, Bloom, Owens, etc. En su mayoría, estas definiciones coinciden en la premisa de que el lenguaje es un sistema biológico que transmite información interpersonal, especializada, que permite una codificación y decodificación, que tiene componentes donde participan un emisor, un receptor y un sistema de códigos lingüísticos que ayudan a nombrar elementos, acciones, relaciones y cualidades de nuestro entorno, estos códigos van formando palabras, frases, oraciones y nos da posibilidades infinitas de elaborar un mensaje. Toda esta complejidad y este proceso se da en cualquier lengua o idioma, pero ¿qué ocurre cuando aprendemos dos lenguas?

El objetivo general del presente trabajo es conocer los efectos del bilingüismo en niños de 0 a 6 años durante el desarrollo del lenguaje mediante una revisión sistemática de la información existente en bases de datos científicas.

 

Objetivos específicos.   

 

A través de la bibliografía existente y analizada revisar los cambios estructurales y funcionales en el cerebro por la exposición a una segunda lengua.

 

Comparar las ventajas y desventajas de la exposición a una segunda lengua.

 

Conocer los efectos del bilingüismo según la edad de adquisición.

Se realizó una revisión sistemática de estudios científicos, y revisiones bibliográficas en el periodo de tiempo comprendido en los últimos 19 años (2001 – 2020), relacionados con el bilingüismo en etapa crítica de adquisición del lenguaje (de 0 a 6 años). Se descartaron estudios que estuvieron fuera del rango de los años de publicación, y aquellos que salían de la línea del desarrollo del lenguaje y el bilingüismo. Los estudios fueron identificados por medio de la búsqueda en bases de datos electrónicos con relevancia científica y académica, como son: Ebscohost, Scielo, Elsevier, Punto Q, Google Scholar.

 

Se seleccionaron 50 estudios que cumplieron con los criterios de inclusión que fueron: ser publicados dentro de los últimos 19 años, ser artículos científicos, revisiones bibliográficas y trabajos de grado que estudiaron muestras de los efectos del bilingüismo en los niños de 0 a 6 años; 22 artículos realizaron un análisis de los cambios cerebrales que produce el bilingüismo, 27 artículos evidenciaron las diferencias del bilingüismo según la edad de adquisición y 5 Artículos fueron tomados en cuenta como estudios de control a pesar de estar fuera del rango de los años previamente establecidos.

 

Tabla 1

 

Criterios de inclusión y exclusión. Elaboración propia.

Criterio

Criterio de inclusión

 

Criterio de exclusión

Tipo de población

Personas bilingües y monolingües

 

El resto de la población.

Edad de población

De 0 a 6 años.

 

El resto de la población.

Diseño

Debido a la falta de meta-análisis, revisiones sistemáticas y ensayos aleatorios controlados, se aceptó cualquier diseño siempre que cumplieran con el resto de criterios de inclusión.

 

No procede.

Objetivo del estudio

Conocer los efectos del bilingüismo en niños de 0 a 6 años durante el desarrollo del lenguaje

Otros.

Idioma

Español o inglés.

 

Otros idiomas.

Fecha de publicación

Del 2001 al 2020

 

No procede.

 

El total de los estudios se analizó y ordenó temáticamente para comprender las modificaciones estructurales y funcionales en el cerebro por la exposición a una segunda lengua, las ventajas y desventajas que lleva aparejadas, y los efectos del bilingüismo según la edad de adquisición.

 

Tipo de análisis utilizado: validez de criterio.

 

Palabras clave: bilingüismo, desarrollo del lenguaje bilingüe, impacto del bilingüismo en el cerebro, bilingüismo vs monolingüismo, bilingualism, Age of acquisition, cognitive processing in monolingual and bilinguals, bilingual children.

Los resultados de los estudios en su mayoría concluyen que existen más ventajas para el desarrollo funcional del cerebro al estar expuestos a una segunda lengua, de 50 estudios seleccionados solo 5 llegaron a la conclusión de haber identificado desventajas en niños bilingües comparados con niños monolingües; si bien se pudo evidenciar una menor fluidez léxica (Ben-Zeev, 1977; Runnqvist, Gollan, Costa y Ferreira , 2013), mayor tiempo para la nominación, articulación y elaboración de oraciones  en comparación a sus pares monolingües (Bialystok, Luk, Peets y Yang, 2010). Estos hallazgos no se deben a que el bilingüismo genere un retraso en el desarrollo de los niveles del lenguaje, sino que al tener ambos idiomas activos de manera simultánea el bilingüe debe seleccionar la información, además de tomar en cuenta que cada idioma tiene sus propias características fonético – fonológicas y sintácticas. Debemos tomar en cuenta que para alcanzar el dominio de una lengua, tanto el tiempo de exposición como la edad de adquisición son variables críticas, ya que se producen cambios funcionales en el cerebro durante el procesamiento del lenguaje.

 

Durante el proceso de la revisión se identificaron una serie de inconsistencias en los resultados por el uso de diferentes metodologías, en muchos casos se evaluó la lengua que tuvo un menor tiempo de exposición, el tipo de escolaridad y estado socioeconómico de la familia no fueron convenientemente controlados; el vocabulario no era de uso cotidiano según el entorno de exposición de los niños, y en ciertos estudios no fueron exactos en la edad para categorizar el tipo de bilingüe al que pertenecieron los participantes de las investigaciones.

 

ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

 

Hace algunas décadas la adquisición y el desarrollo del lenguaje ya se postulaba como un tema de mucho interés científico, ya que el lenguaje es una capacidad lingüística que solo el ser humano posee, gracias a esto los resultados de las investigaciones nos dieron a conocer cómo vamos desarrollando el lenguaje desde el nacimiento, qué características lingüísticas se presentan en cada edad, y cómo el entorno es clave para su adecuado dominio.

 

El lenguaje está presente en nuestras vidas desde el momento en que nacemos, y se convierte en un elemento esencial de nuestro vivir cotidiano, por lo que su desarrollo se va dando paulatinamente y requiere el trabajo de diferentes procesos cognitivos para su adquisición. Muchos autores (Bloomfield, 1949; Owens, 2012; Quintero, 2005) han realizado diversas escalas del lenguaje, en las cuales podemos observar cómo existe un progreso escalonado, además los niños requieren culminar hitos para utilizarlos como base, y poder complejizar la adquisición y el desarrollo del lenguaje conforme pasan los años.

 

Durante su desarrollo el lenguaje presenta dos periodos fundamentales, el pre lingüístico y el lingüístico. Según Quintero (2005) y Owens (2003), en el primer periodo el niño no emite palabras claras, realiza balbuceos o juegos vocálicos y se comunica mediante el llanto, gestos o señas, ya en el periodo lingüístico aparecen las primeras palabras y se van dando las combinaciones para la elaboración de oraciones.

 

A pesar de que el lenguaje está dividido en la etapa pre lingüística y lingüística, cada etapa tiene sus respectivos niveles. La etapa lingüística consta de cuatro niveles que son: Fonético- Fonológico, Semántico, Morfosintáctico y Pragmático. A continuación, vamos a identificar las modificaciones que se presentan en cada nivel debido al bilingüismo.

 
Fonético – fonológico

 

En el desarrollo del lenguaje tenemos el nivel fonético – fonológico, que para su adecuado perfeccionamiento se requieren de diferentes elementos base. Uno de dichos elementos básicos es la discriminación auditiva, y para este análisis Albareda-Castellot, Pons, y Gallés (2011), realizaron un estudio con bebés de familias bilingües y familias monolingües, cuyos resultados mostraron que los bebés bilingües y monolingües mostraban las mismas capacidades de discriminación.

 

Sin embargo, Bunda e Ingram (2007), realizaron una investigación para identificar el ritmo adquisitivo del habla realizando una comparación entre niños bilingües y monolingües de las mismas edades. En este estudio participaron niños de 3 a 4 años, de 4 a 5 años y mayores de 18 años. Los niños bilingües de 3 a 4 años presentaron un ritmo distinto al de sus compañeros monolingües, los niños bilingües de 4 a 5 años también separaron el ritmo del habla por idioma, identificándose la diferencia entre los bilingües y monolingües. Los adultos bilingües mostraron separación de sus idiomas y su desempeño fue el mismo que de sus pares monolingües.

 

Años más tarde, Sadat, Martin, Alario y Costa (2012), decidieron estudiar las desventajas bilingües al emitir palabras, y comprobar si existe una mayor latencia en el inicio o en la duración articulatoria. Con este objetivo, se tomaron dos grupos; uno de bilingües y otro de monolingües, donde se les solicitó la producción de sintagma nominal y de sustantivos. En ambas tareas se identificó que el grupo de bilingües presentó una evidente diferencia en las latencias de inicio, y a la vez una desventaja en la duración articulatoria.

 

Otros investigadores como Gildersleeve-Neumann, Kester, Davis y Peña (2008), tomaron muestras de 33 niños, los cuales fueron divididos en 3 grupos, monolingües en inglés, bilingües en inglés y español expuestos predominantemente al inglés, y niños bilingües en inglés – español con una exposición a las dos lenguas relativamente igual. Se pudo identificar que presentaron inventarios fonéticos similares, pero el grupo de niños con exposición igual a ambos idiomas promediaron más errores que los niños bilingües con exposición predominante al inglés; y ambos grupos de niños bilingües tuvieron más errores en comparación que el grupo de niños monolingües. Cabe resaltar que estos errores se dieron particularmente a nivel de sílabas, mas no se evidenció una alta tasa de error vocal.

 

Así como evaluaron errores fonéticos, Fabiano y Goldstein (2010), realizaron un estudio con el objetivo de determinar cómo el uso de dos idiomas, en este caso español – inglés, interfiere en el momento de la adquisición fonológica en los niños. Para este estudio incluyeron un total de 24 niños normotípicos de 3 a 4 años; 8 niños bilingües hispano hablantes, 8 monolingües hispanohablantes y 8 monolingües angloparlantes. Realizaron un muestreo de palabras aisladas y frases; las mediciones utilizadas fueron la transferencia, la desaceleración, y la aceleración.

 

En el estudio de Fabiano y Goldstein (2010), se pudo identificar que existía una transferencia en las producciones de los niños bilingües, una evidente diferencia en la precisión entre los niños bilingües y monolingües. No se pudo predecir la precisión diferencial de sonidos fonéticamente similares entre los idiomas.

 
Semántico

 

En el nivel semántico, los estudios se enfocan en identificar las modificaciones del bilingüismo en cuanto a fluidez semántica. Gollan, Montoya y Werner (2002), realizaron un estudio con categorías de fluidez semánticas, de letras, y de nombres propios. Identificaron que los participantes bilingües tuvieron menos producciones en todas las categorías, su fluidez tampoco mejoró, inclusive al usar palabras en ambos idiomas. Cuando las palabras no tienen alguna similitud con alguna otra palabra conocida, los bilingües reducen sus evidencias de TOT (Tip of tongue states); el TOT es un estado que ocurre cuando la persona no puede recordar una palabra específica a pesar de recordar la idea y su significado, comúnmente se dice tengo la palabra en la punta de la lengua. Otros estudios realizados por Gollan y Acenas (2004); Mahendra, Plante, Magloire, Milman, Trouard (2003), sobre tareas de fluidez de palabras y elaboración de oraciones en bilingües tempranos y tardíos arrojaron como resultados que los bilingües tempranos presentan un mayor número de activaciones en redes neuronales.

 
Morfosintaxis

 

La morfosintaxis es una disciplina lingüística que estudia las reglas gramaticales. Cada idioma tiene sus propias normas, éstas generan confusión en el momento de aprendizaje de una nueva lengua debido a una variación en la exigencia neuronal según el número de elementos gramaticales irregulares. Para identificar esto Hernández, Hofmanny y Kotz (2007), realizaron un estudio y evidenciaron que el uso de normas gramaticales genera un incremento de la actividad en áreas específicas del hemisferio izquierdo sin importar el domino de ese idioma, por lo que este modelo llega a la conclusión que el aprendizaje de una segunda lengua aparece por la interacción entre dos idiomas.

 

Costa y Galles (2014), señalan que cada idioma tiene características que los diferencian del resto; empezando desde el acento, la entonación, el vocabulario y las normas gramaticales. Por ejemplo, en español, la oración tiene una estructura establecida que es sujeto, verbo y predicado; pero en el japonés, las preposiciones y los artículos están después de los sustantivos.

 

DIFERENCIAS ESTRUCTURALES EN EL CEREBRO DE NIÑOS BILINGÜES

 

Para conocer sobre los efectos del bilingüismo en los niños de 0 a 6 años, debemos examinar los cambios estructurales y funcionales que pueden llegar a producir una segunda lengua en nuestras redes neuronales durante el procesamiento del lenguaje. Jasinska y Petitto (2013), nos dicen que una persona bilingüe nos puede dar una oportunidad para descubrir y desarrollar mayores habilidades del procesamiento del lenguaje, algo que no lo veíamos en personas monolingües. Estos aciertos nos dan una idea de los recursos neuronales que participan y facilitan en el uso del lenguaje bilingüe y cómo las experiencias pueden modificar los sistemas neuronales.

 

Grundy, Anderson, Bialystok (2017), llevaron a cabo un estudio donde demuestran cambios estructurales y funcionales en el cerebro de personas bilingües, evidenciando un aumento en: el volumen de materia gris, en regiones perceptivas/motoras, mayor integridad de la materia blanca, y mayor conectividad funcional entre regiones de materia gris. Mechelli et al. (2004), evidenciaron que el grado de reorganización estructural en la densidad de la materia gris es modulado por la competencia alcanzada y la edad de adquisición. Además, Grundy, Anderson y Bialystok (2017), corroboran que el aprendizaje de un segundo idioma aumenta la densidad de la materia gris en la corteza parietal inferior izquierda. Este estudio también identificó que los bilingües presentan putámenes izquierdos más grandes. Según Abutalebi et al. (2013), es necesario un mayor reclutamiento del putámen cuando se está aprendiendo una segunda lengua por primera vez, y con el tiempo esto aumentará el volumen y mejorará el procesamiento

Dentro de otros hallazgos Grundy et al. (2017), nos describen sobre el N2 que es un componente sensible a la detección automática de conflictos. Los estudios realizados en bilingües identificaron mayores amplitudes y menores latencias en el componente N2 que se producen en el momento que la persona realiza un cambio de idioma durante actividades cognitivas no verbales en comparación a los monolingües. Las grandes amplitudes son reflejo de mayor número de recursos, y las latencias cortas indican un procesamiento más rápido, es decir, que se convierte en un procesamiento automático que se realiza de manera eficiente.

 

Así mismo Correa, Rao y Nobre (2009); Wang et al. (2011), en sus resultados identificados en bilingües que procesan de manera simultánea el mandarín e inglés mostraron una supresión de potencia de la banda beta en el lóbulo parietal inferior derecho y no identificaron diferencias en la corteza frontal inferior izquierda.

 

Esto nos demuestra que, si bien el sistema neural es el mismo, en el caso de los bilingües existe mayor participación del hemisferio derecho en tareas lingüísticas. Otro hallazgo importante es el estudio de Pliatsikas, Johnstone y Marinis (2014), donde estudiaron a un grupo de 17 estudiantes que aprendieron una segunda lengua desde los 6 años, posteriormente, por motivo de viaje estuvieron expuestos a esa segunda lengua durante 4 años, los resultados evidenciaron un aumento significativo en áreas cerebelosas bilaterales. Ullman (2004), presenta al cerebelo como participe en “el aprendizaje basado en errores de las reglas que subyacen a las regularidades de estructuras complejas”.

 

Garbinm et al. (2010), hicieron una investigación con dos grupos de jóvenes monolingües y bilingües donde pudieron identificar diferencias en los patrones de activación y en la precisión. En concreto, el grupo de monolingües presentó una activación de la circunvolución frontal inferior derecha, sin embargo, los bilingües presentaron activaciones de la circunvolución frontal inferior izquierda además del estriado izquierdo. Teniendo en cuenta que esta región es fundamental para el habla, se llegó a la conclusión de que los bilingües manejan la circunvolución frontal inferior izquierda para realizar un cambio de idioma, y tener un control cognitivo no lingüístico.

 

En otro estudio reciente de Mohades et al. (2012), se estudió el impacto del bilingüismo en la microestructura de las vías de la materia blanca relacionadas con el procesamiento del lenguaje; evaluaron a cuarenta niños de escuela primaria de 8 a 11 años, subdivididos en 3 grupos diferentes (15 bilingües simultáneos, 15 bilingües secuenciales y 10 monolingües). La hipótesis era que la edad de inicio y la forma de adquisición de un segundo idioma afectarían las características de los circuitos del lenguaje. 

 

La Anistropía fraccional media es la que detecta un daño estructural de la sustancia blanca; es por esto que en el estudio previamente mencionado se obtuvo la anisotropía fraccional media (FA) para cuatro vías principales de la sustancia blanca: a) – el fascículo arqueado izquierdo / fascículo longitudinal superior, b) – el fascículo occipitofrontal inferior izquierdo, c) – el haz que surge de la parte anterior del cuerpo calloso que se proyecta hacia el lóbulo orbitario y d) – las fibras que emergen del cuerpo medio anterior  del cuerpo calloso que se asocian con las cortezas premotora y motora suplementaria.

 

Los tres grupos (bilingües simultáneos, bilingües secuenciales y monolingües) no mostraron diferencias significativas en la media de FA sobre los tractos (a) o (d). En sujetos bilingües simultáneos, los tractos (b) tenían un valor de FA medio más alto en comparación con los monolingües y también con los bilingües secuenciales, mientras que la comparación de las fibras (c) arrojó un valor de FA medio significativamente menor en sujetos bilingües simultáneos en comparación con los monolingües. En ambos casos, el valor de FA para bilingües secuenciales fue intermedio al de los otros dos grupos. 

 

Para un análisis de los efectos del bilingüismo en los niños en etapa de adquisición del lenguaje es adecuado identificar si existe una modificación cerebral según la edad de adquisición, es por esto que varios autores (Rodríguez-Pujadas et al., 2014; Marian, Spivey y Hirsch, 2003) realizaron estudios donde compararon la actividad neuronal de bilingües tempranos, bilingües tardíos, y monolingües durante una tarea de detener la señal, e identificaron que los monolingües activaron la corteza cingulada anterior más que los bilingües tardíos, evidenciando así que el bilingüismo temprano ejerce efecto sobre el control ejecutivo.

 

Posteriormente, Jasinska y Petitto (2013), observaron el reclutamiento neuronal de recursos cognitivos generales como específicos del lenguaje en comparación con los monolingües y los bilingües simultáneos. Los resultados revelaron una nueva información sobre la posible extensión y variabilidad del tejido neural dedicado al lenguaje y su trayectoria de desarrollo, y cómo esto puede modificarse a través de la experiencia cuando un niño está expuesto a uno o dos idiomas en diferentes puntos del desarrollo; para esto realizaron un análisis muy interesante de la dificultad que presentan dos tipos de oración basadas en la distinción sintáctica haciendo comparaciones estructurales, entre bilingües tempranos y tardíos, entre bilingües y monolingües; estos tres análisis los hicieron en adultos y niños, para este análisis vamos a tomar solo los datos de los niños y se los presentara de forma resumida en la Tabla 2 (ver Anexo), además de las imágenes donde se observan los puntos de activación en el cerebro, (ver Anexo) Figuras 1, 2, y 3. Spivey y Hirsch (2003), también corroboran que los bilingües expuestos más tarde presentan un reclutamiento neuronal frontal y bilateral

 

En un estudio realizado por Hämäläinen, Sairanen, Leminen y Lehtonen (2017), se investigaron los cambios estructurales en trayectorias de la materia blanca relacionadas con el lenguaje, el fascículo arqueado y el fascículo fronto-occipital inferior entre bilingües simultáneos y los bilingües tardíos secuenciales. En estos estudios se pudo identificar un aumento anisotrópico fraccionado en el segmento del fascículo arqueado relacionado con la fonología, pero no se identificaron cambios a lo largo del fascículo fronto-occipital inferior relacionado con el procesamiento semántico.

 

Estos hallazgos nos demuestran que la edad de la primera exposición al lenguaje bilingüe tiene el potencial de modificar el trayecto del desarrollo del cerebro, su organización neuronal, y que también tiene implicaciones conductuales que apoyan el procesamiento del lenguaje. Wei et al. (2015), realizaron una resonancia magnética de alta resolución a 36 bilingües con lengua nativa inglés, identificando que una exposición temprana a una segunda lengua se asociaba con volúmenes más grandes de corteza parietal derecha, y el área cortical del lóbulo parietal superior derecho aumentaba dependiendo si la edad de adquisición era más temprana.

 

Otro estudio realizado por Frenck-Mestre, Anton, Roth, Vaid, y Viallet, (2005) en bilingües desde el nacimiento (simultáneos) y bilingües tardíos identificaron que al realizar una articulación abierta, es decir pronunciar la vocal “a”, se produce una activación bilateral de la corteza motora, los ganglios basales y el cerebelo; esta activación fue idéntica en ambos grupos bilingües, pero se pudo identificar una variación en el putámen izquierdo del grupo de los bilingües tardíos.

 

EDAD CRÍTICA PARA LA ADQUISICIÓN DE UNA SEGUNDA LENGUA

 

Los investigadores en el área del bilingüismo (Johnson y Newport, 1989), llevan décadas recomendando la exposición a una segunda lengua en etapas tempranas del desarrollo del lenguaje, indicando que su adquisición tardía genera dificultad para su dominio.

 

Una pregunta muy frecuente cuando se abarca el tema del bilingüismo en niños es conocer la edad adecuada para la exposición a una segunda lengua. Los hallazgos de varios investigadores (Luk, De Sa y Bialystok, 2011), dicen que la respuesta más adecuada sería alcanzar el bilingüismo a temprana edad, ya que conduce a modificaciones cognitivas crecientes atribuidas por una frecuencia de uso, fluidez, mayor vocabulario y una precisión gramatical.

 

Si bien lo recomendable es una exposición más temprana a una segunda lengua, surge el interrogante: ¿cómo se da la adquisición bilingüe de la primera lengua en bebés con doble exposición? Costa y Galles (2014), indican que el desarrollo bilingüe y monolingüe se da de manera similar, pero si se pueden identificar adaptaciones en los procesos de aprendizaje.

 

Para poder adquirir un idioma, como se ha citado anteriormente en este manuscrito, se produce un desarrollo escalonado donde poco a poco se van adquiriendo habilidades gracias a la estimulación del entorno y a la maduración de las estructuras cerebrales, dentro de las cuales se inicia la percepción auditiva que se da desde el nacimiento, y posteriormente en la pubertad se van desarrollando estructuras involucradas en la planificación, como las estructuras prefrontales, es por esto que el periodo crítico de adquisición se extiende (Costa y Galles, 2014).

Existen afirmaciones de Mayberry y Kluender (2017) que indican que los niños presentan un periodo crítico para la adquisición de la lengua nativa, pero no para la segunda lengua, sin embargo, los estudios de Birdsong (2018), llegan a la conclusión que la adquisición de la primera y segunda lengua está condicionada por la edad y el método de enseñanza que se puede emplear, es por eso que se denotan las metodologías ambiguas, los niveles educativos y los diferentes niveles socioeconómicos.

 

Byers-Heinlein, Burns y Werker (2010), identificaron que los niños bilingües al nacer llegan a presentar mayor atención a los idiomas que la madre habla, posteriormente esto no les genera una confusión, ya que los bebés tienen la capacidad de discriminar el o los idiomas a los que estuvieron expuestos.

 

Weikum et al. (2007), realizaron un estudio donde identificaron que los bebés bilingües pueden identificar los idiomas con sólo ver las producciones articulatorias sin apoyo auditivo, lo que identifica la preparación temprana de la discriminación visual del lenguaje. Este estudio fue realizado con 8 bebés de 4 a 6 meses criados en hogares bilingües y monolingües, donde se los exponía ante videos de un hablante que los habituaba a un idioma, y cuando se alcanzaba esta habituación se realizaba el cambio de idioma. Se pudo identificar que sólo los bebés bilingües reactivaban su atención. Posteriormente, Sebastián-Gallés, Albareda-Castellot, Weikum y Werker (2012), realizaron un estudio similar encontrando nuevamente una respuesta atencional ante este cambio, esto se dio sólo en el caso de los niños bilingües, así llegaron a la conclusión que el bilingüismo simultáneo mejora la atención perceptiva.

 

A pesar de su corta edad, los bebés tienen la capacidad de discriminar los sonidos y modificar su atención perceptiva, identificando dos códigos diferentes. Esta habilidad no parece estar relacionada con el tiempo de exposición a los mismos. Bosch y Galles (1997), realizaron un estudio en bebés de 4 meses de edad, donde identificaron que el grupo de bebés expuestos a dos idiomas mostraron latencias más largas para el idioma que era familiar para ellos, estos resultados parecen indicar que los bebés bilingües antes de tener una capacidad lingüística expresiva son capaces de construir diferentes sistemas representativos por desarrollar mayores recursos perceptivos y atencionales.

 

Waldron y Hernández (2013), nos hablan del modelo sensoriomotor/emergentista, el cual es utilizado para la adquisición de un bilingüismo temprano, mientras que el bilingüismo tardío depende de las habilidades ejecutivas; para corroborar este modelo realizaron un estudio con 22 participantes 11 bilingües tempranos donde su adquisición se dio de 3 a 6 años y 11 bilingües tardíos que su adquisición de una segunda lengua se dio después de los 7 años, realizaron subpruebas de vocabulario en imágenes, comprensión auditiva y comprensión de batería lingüística. Al terminar el estudio analizaron los resultados e identificaron que el grupo de 11 bilingües tempranos presentaron activaciones sensoriales y motoras en zonas corticales y subcorticales del hemisferio izquierdo, sin embargo, el grupo compuesto por bilingües tardíos presentaron activaciones en la circunvolución postcentral izquierda, cíngulo medio e hipocampo.

 

Es así como se evidencia la veracidad del modelo sensoriomotor/emergentista y como la adquisición de una segunda lengua influye según la edad en la que fue adquirida. Es de esta manera que concluyen así sean bilingües tempranos o tardíos, al usar tiempo pasado en la segunda lengua usan diferentes rutas neuronales y mecanismos de control.

 

Este estudio nos da a entender que el aprendizaje en los niños se va dando según la activación madurativa cerebral, cuando son pequeños aprenden gracias a estímulos sensoriales y motores; por lo que la adquisición de una segunda lengua ocupará esas estructuras activas, y con el paso de los años el nuevo aprendizaje irá utilizando las áreas ya más desarrolladas. Posteriormente la persona deberá utilizar su idioma de dominio para identificar la palabra, y hallar su significado en la segunda lengua.

 

Davison, Hammer, Lawrence (2011), concluyeron afirmando que los niños usan su conocimiento de la primera lengua como un recurso cuando adquieren conocimiento lingüístico de la segunda lengua. Apoyando estos resultados obtenidos y al análisis previo de la maduración neuronal Isel, Baumgaertner, Thrän, Meisel, y Büchel (2010), dicen que los idiomas están interconectados a nivel conceptual y que el éxito de la adquisición léxica de una segunda lengua se ve afectada por la maduración neuronal.

 

Nichols y Joanisse (2016), identificaron que la edad de adquisición de una segunda lengua depende de los cambios en las redes funcionales para que se produzcan su activación centrada en la circunvolución temporal superior, circunvolución frontal media e inferior, la circunvolución parahipocampal, circunvolución del hipocampo y los ganglios basales. Jasinska y Petitto (2013) establecen que cuanto más temprana es la exposición a una segunda lengua, las redes neuronales generan un mapeo diferente para el procesamiento del lenguaje.

 

ASPECTOS POSITIVOS DEL BILINGÜISMO

 

En cuanto a los efectos que produce el bilingüismo en los niños y la edad adecuada para su adquisición, también es recomendable conocer los aspectos positivos de la exposición a una segunda lengua, a continuación, revisaremos los hallazgos de diferentes autores.  

 

Los primeros estudios datan de hace más de 10 años, pero estos hallazgos son notables debido a que muestran que, aunque en ese tiempo el tema del bilingüismo no gozaba de la misma relevancia que tiene hoy en día, aun así seguían existiendo evidencias empíricas que indagaban sobre la naturaleza del aprendizaje de una segunda lengua. Ben-Zeev (1977), realizó un estudio con dos grupos de niños bilingües y dos grupos de niños monolingües, les tomó el WISC, durante la prueba identificó un nivel de vocabulario más bajo en los niños bilingües, también mostraron un procesamiento verbal más avanzado y distinciones perceptuales.

 

Posteriormente Bialystok y Majumder (1998), realizaron un estudio comparando un grupo de niños monolingües y dos grupos de niños bilingües, uno con manejo equilibrado de ambos idiomas, y otro con categoría bilingüe parcial, los bilingües con manejo equilibrado presentaron un mejor desempeño en tareas con control de la atención con dominio no lingüístico. Jasinska y Petitto (2013), identificaron tiempos de acción y precisión similares en todos los grupos de control, pero los bilingües presentaron un mejor desempeño en la tarea de juicio de oraciones en comparación que los monolingües.

 

Adesope, Lavin, Thompson y Ungerleider (2010), realizaron 63 estudios con una muestra total de 6.022 participantes, donde identificaron que los bilingües presentan un mejor desempeño en las habilidades de representación simbólica abstracta, en la memoria de trabajo, en la atención y en la conciencia metalingüística, estos hallazgos sobre un mejor desempeño de la memoria de trabajo fueron persistes con el tiempo. Otros autores como ser (Bialystok, Craik, Klein y Viswanathan, 2004; Lee Salvatierra y Rosselli, 2011) pudieron identificar que los adultos bilingües respondieron de manera más ágil a actividades que involucran la memoria de trabajo.

Bialystok, Craik y Luk, (2012) llegaron a la conclusión que un cerebro bilingüe nos da un significado de flexibilidad mental, ya que se obtienen diferentes ventajas: de inhibición, de selección; pueden cambiar de atención, pero a la vez pueden llegar a mantenerla; tienen memoria de trabajo y al mismo tiempo una representación y recuperación de la información que están requiriendo en el momento de alguna actividad específica.

 

Resulta llamativo indagar cómo los bilingües logran cambiar de atención, esta habilidad es estudiada por Sullivan, Janus, Moreno, Astheimer, Bialystok (2014), quienes realizaron un estudio sobre el efecto del bilingüismo en una etapa temprana evaluando el control ejecutivo. Se realizaron pruebas previas de control y otras pruebas después de 6 meses de exposición a una segunda lengua, y los resultados indicaron que después de estos 6 meses se identificó un incremento en la amplitud de P3 y una menor amplitud de P600, lo que nos demuestra un mejor rendimiento. Barber Friend (2002), nos dice que la onda P3 se usa para la medición de funciones cognitivas en la toma de decisiones y la onda P600 es relevante para el lenguaje, los estudios indican que esta onda se produce al escuchar o leer errores gramaticales

 

ASPECTOS NEGATIVOS DEL BILINGÜISMO

 

Anteriormente hemos identificado diferentes modificaciones funcionales a nivel cerebral por la exposición a una segunda lengua, y en su mayoría los hallazgos son alentadores, sin embargo, es bueno analizar los aspectos negativos que puede traer el bilingüismo durante el desarrollo del lenguaje.

 

Galles y Bosch (2002), realizaron 4 estudios en bebés bilingües y monolingües de 10 meses, evidenciando la misma capacidad para el reconocimiento de palabras siempre y cuando éste sea en su idioma de dominio. Por el contrario, cuando realizaban la evaluación usando la segunda lengua de los niños bilingües, se demostró que los niños monolingües presentaron una mayor discriminación, por esto se llega a la conclusión que si bien el bilingüismo llega a afectar la identificación de palabras se da sólo en bilingües que tienen diferentes tiempos de exposición en ambos idiomas, por lo que van a tener menor dominio en uno.

 

Runnqvist, Gollan, Costa y Ferreira (2013), desarrollaron una evaluación con tres grupos, 46 monolingües (inglés), y dos bilingües (50 inglés – español) (49 inglés – mandarín); la tarea fue la producción de oraciones específicamente en el idioma inglés. Decidieron evaluar cuándo se producen las desventajas bilingües, por lo que se plantearon tres objetivos: identificar si la desventaja se da durante la producción de oraciones completas o en la producción de palabras aisladas. Examinaron la frecuencia del uso de las estructuras sintácticas y finalmente analizaron cuánto infiere la similitud sintáctica en los tiempos de espera en ambos idiomas. 

 

Se identificó que la sintaxis del mandarín y del inglés es similar, por lo que su elaboración será más sencilla y rápida, sin embargo, a pesar de esta similitud sintáctica, igual se pudo evidenciar que los bilingües tienen una recuperación léxica más lenta. Estos autores coinciden con Galles y Bosch (2001), en señalar que este evento se puede dar por motivo de un menor tiempo de exposición a un solo idioma, además de la interferencia de la segunda lengua que se encuentra activa de forma paralela.

 

Runnqvist, Gollan, Costa y Ferreira (2013), refieren que se ha identificado una mayor latencia en el momento de respuesta por parte de los bilingües, pero van desarrollando otras habilidades de corte más analítico para compensar la desventaja en la recuperación léxica disminuyendo errores en la producción de oraciones.

 

Bialystok, Luk, Peets y Yang (2010), realizaron un análisis de 1738 niños entre 3 a 10 años, donde 772 eran monolingües y 966 eran bilingües. Los resultados fueron que los niños monolingües superaron a los niños de habla bilingüe en el test de Peabody (test de vocabulario en imágenes), si bien la diferencia no fue significativa, en la prueba de Tukey (prueba de diferencia honestamente significativa) pudieron evidenciar una diferencia significativa en el grupo de niños de 4 a 5 años (ver Anexo, Figura 4).

 

En la discusión de los autores Bialystok, Luk, Peets y Yang (2010), reflejan estos resultados y el de muchos otros estudios como el dominio de la lengua a evaluar, por ejemplo, los niños monolingües van a responder de manera más rápida a los test debido a que están más tiempo expuestos a esa lengua, ya sea a nivel escolar o a nivel familiar, por otro lado los niños bilingües van a tener una exposición a una lengua en el hogar y otra exposición a la otra lengua en el ámbito educativo, por lo que su vocabulario va a depender de la información que recibe en ese idioma; en este estudio también pudieron evidenciar que a lo largo de las edades no se constataron cambios, se mantuvo esta leve brecha entre ambos. Todo esto parece indicar que este vocabulario reducido no se puede ver como desventaja en general, sino como un sesgo en los diseños de investigación.

DISCUSIÓN

 

Al realizar la revisión sobre los efectos del bilingüismo en niños de 0 a 6 años en etapa del desarrollo del lenguaje, es importante destacar que durante la revisión bibliográfica se identificaron estudios donde el bilingüismo afecta algunos elementos del lenguaje como puede ser: la identificación de las palabras, la recuperación léxica, agilidad articulatoria y discriminación auditiva, sin embargo, en muchos estudios no tomaron en cuenta el tiempo de exposición a la lengua a evaluar, la edad de adquisición  y lugares a los que están expuestos, en su gran mayoría los niños adquieren la primera lengua en el hogar y por motivos de migración o académicos reciben exposición a la segunda lengua fuera del hogar, por lo tanto su dominio se verá afectado.  

 

Además de identificar algunos efectos del bilingüismo en los diferentes elementos del lenguaje, es adecuado destacar que el nivel morfosintáctico se ve afectado según el idioma que se hable, debido a que las estructuras gramaticales varían con cada idioma; esta variante sólo fue analizada en el estudio realizado por Runnqvist, Gollan, Costa y Ferreira  el 2013.

 

La revisión de los estudios sobre los cambios estructurales y funcionales dejaron en claro que varían según la edad de adquisición de la segunda lengua, (ver Anexo, Figura 1), debido a que los niños con el transcurso de los años van desarrollando y alcanzando la maduración cerebral. Estas modificaciones se van generando en mayor magnitud cuando la adquisición de una segunda lengua es temprana, generando así mayores ventajas en el procesamiento, (ver Anexo, Tabla 2 y Tabla 3). 

 

CONCLUSIONES

 

Los hallazgos del cerebro bilingüe nos llevan a una visión mucho más amplia, concluyendo que la adquisición de una segunda lengua puede generar cambios y en su mayoría ventajas para reorganizar nuestros procesos cognitivos. La bibliografía revisada nos indica que el bilingüismo genera una modificación funcional y estructural del cerebro, durante este proceso se utilizan mayores recursos frontales para lograr un manejo de ambos idiomas que con la práctica y el uso de ambas lenguas facilitará la comunicación entre regiones cognitivas, motoras, sensoriales y perceptuales; llegando así a una remodelación de las estructuras (ver Anexo, Tabla 3).

 

Se pudieron identificar y analizar los efectos que produce el bilingüismo en niños en etapa del desarrollo del lenguaje, siendo así que los niños bilingües y monolingües tienen las mismas capacidades de discriminación. Sin embargo, el ritmo de adquisición, precisión del habla, latencia en inicio y duración articulatoria, presentan un ritmo distinto de adquisición, pero, ya en la edad adulta evidenciaron un desempeño similar al de sus pares monolingües.

 

Los estudios sobre la fluidez semántica describen que los bilingües tienen menos producciones en las diferentes categorías y en el momento de ejecutar la nominación según categorías presentan mayores activaciones en áreas cerebrales. Es evidente que el desarrollo del vocabulario y la recuperación léxica en bilingües se encuentra por debajo del rango en comparación de sus pares monolingües, pero así como explicaban Bialystok, Luk, Peets y Yang (2010), hay que tomar en cuenta el tiempo de exposición a los idiomas, debido a que un niño monolingüe recibe mayor exposición a la misma durante todo el día en diferentes ambientes, por lo tanto recibe mayor estimulación y acceso al vocabulario, en cambio un niño bilingüe al estar expuesto a la lengua materna pierde ese tiempo de exposición a la segunda lengua y viceversa. Un claro ejemplo de ensayo con exposición equivalente a ambas lenguas fue el estudio clásico de Ronjat (1913), que realizó una investigación con su propio hijo donde la estructura de la investigación fue una persona –una lengua–, para que su hijo pudiera desarrollar las mismas competencias lingüísticas en ambos idiomas.

 

Dentro de los cambios estructurales y funcionales que genera el bilingüismo en el cerebro, tenemos el incremento en el volumen y conectividad de la materia gris ya sea en regiones motoras como receptivas, mayor integridad en la materia blanca y aumento de los putámenes izquierdos; para una reorganización estructural en la densidad de la materia gris depende del dominio y de la edad de adquisición de la segunda lengua. También identificaron cambios en las amplitudes del N2, P3 y P600, este incremento en las amplitudes es debido a que requieren de un mayor número de recursos neuronales para la ejecución de la tarea. El estudio en bilingües tardíos de Pliatsikas, Johnstone y Marinis (2014), que tuvieron exposición por cuatro años a la segunda lengua después de diez años de su adquisición presentó un incremento en áreas cerebelosas.

 

Tomando en cuenta la edad de adquisición, se identifica que la exposición a una segunda lengua en edades tempranas genera modificaciones cognitivas colaborando en su dominio, esto se da desde el momento de nacimiento, porque los bebés llegan a familiarizarse con los sonidos de los idiomas a los que están expuestos, esto posteriormente se verá reflejado en su atención logrando un redireccionamiento y manejo selectivo, por lo tanto un bilingüismo temprano afecta y agiliza el control de ambos idiomas (ver Anexo, Tabla 4).

 

Podemos relacionar los hallazgos en los cambios estructurales del cerebro con la teoría de Waldron y Hernández (2013), el modelo sensorimotor/emergentista donde indican que el bilingüismo temprano usa estos accesos cuando procesa el lenguaje, en cambio el bilingüe tardío usa las habilidades ejecutivas presentando un reclutamiento neuronal frontal y bilateral. Por lo tanto, un lenguaje dual en etapas tempranas involucra diferentes estructuras y genera diferentes patrones de activación

 

Dentro de los aspectos positivos en su mayoría coinciden que los bilingües desarrollan más las habilidades de memoria de trabajo, logran tener un alto control de atención incluso en tareas donde no se requiere el dominio lingüístico, teniendo así la capacidad de poder elegir a que van a enfocar su atención y a que van a ignorar. Si bien en diferentes pruebas de fluidez léxica obtienen menores calificaciones su procesamiento verbal está más desarrollado en comparación que sus pares monolingües.

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