Por Michèle Peinado Montañés
Audioprotesista y alumna del Máster en Audiología Clínica y Terapia de la Audición de SAERA
Tutora: Dña. Rebeca Munguía Olvera

RESUMEN

El presente trabajo bibliográfico pretende mostrar la relación de la música y la musicoterapia en el proceso de rehabilitación auditiva y adquisición del lenguaje en el hipoacúsico. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia afecta a 466 millones de personas en todo el mundo. Esta afección provoca consecuencias como es una reducción en la comunicación con los demás y retraso del desarrollo del lenguaje en los niños en los que se desatiende la pérdida de audición. Estas limitaciones en la comunicación tienen efectos perjudiciales a nivel social y emocional. Este trabajo pretende mostrar la música como un medio para la rehabilitación auditiva y adquisición del lenguaje. Una investigación de la Universidad Northwestern de Illinois concluye que la música estimula áreas del cerebro que están involucradas en el aprendizaje del lenguaje. Además la estimulación musical provoca en el niño con hipoacusia interés por escuchar su propia voz, lo que permite una mejora en la pronunciación y por consecuencia mayor agilidad en la adquisición del habla. La musicoterapia, permite a través de diferentes métodos y técnicas, ampliar canales de comunicación.

Palabras clave: “Sordo”, “hipoacusia”, “discapacidad auditiva”, “musicoterapia”, “música”.

This bibliographic work aims to show the relationship between music and music therapy in the process of auditory rehabilitation and language learning in the hard of hearing. According to the World Health Organization (WHO), hearing loss is affected by 466 million people in the world. This condition causes consequences such as a reduction in communication with others and a delay in language development in children in whom hearing loss is neglected. These communication limitations have detrimental effects on a social and emotional level. This work aims to show music as a means for auditory rehabilitation and language acquisition. Research from Northwestern University of Illinois concludes that music assesses the brain that is involved in the opening of language. In addition, musical stimulation provokes in the child with hearing loss interest in listening to his own voice, which allows an improvement in pronunciation and consequently greater agility in the acquisition of speech. Music therapy, allows through different methods and techniques, expand communication channels.

Keywords: “Deaf”, “hearing loss”, “hearing impairtment”, music therapy”, “music”.

1. INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipoacusia afecta a 466 millones de personas en todo el mundo de los cuales, 34 millones son niños.

La hipoacusia ocupa el tercer lugar mundial entre las patologías que involucran años de vida con discapacidad, solamente superada por las depresiones y las lesiones no intencionadas. Esta discapacidad crónica afecta alrededor del 5% de la población mundial.

Se calcula que, en 2050, más de 900 millones de personas (1/10 personas) sufrirá una pérdida de audición discapacitante.

La OMS estima que una de las principales consecuencias de la hipoacusia es “la limitación de la capacidad de la persona para comunicarse con los demás. En los niños con pérdida de audición desatendida, el desarrollo del habla se suele retrasar” (WHO, 2019).

Además, según la OMS, los niños con una pérdida de audición y/o enfermedades del oído sin un seguimiento apropiado tienden a una incorrecta evolución en el ámbito escolar. Para poder evitar este fracaso escolar, consecuencia de la hipoacusia, se requiere una experiencia de aprendizaje óptima y una mayor asistencia educativa. Sin embargo, no todos los niños tienen a su alcance los ajustes necesarios para que esto se lleve a cabo.

Los problemas de comunicación además, según esta organización, conllevan efectos adversos en un marco social y emocional. Generando una perturbación en el día a día del individuo con deficiencia auditiva pudiendo ocasionarle sensación de soledad, aislamiento y frustración.

Para poder prevenir los problemas derivados de la pérdida de audición es importante disponer de screenings auditivos universales. Gracias a estos cribados universales, el niño con deficiencia auditiva puede ser intervenido con prótesis auditivas en un tiempo breve para dotarlo de un ambiente acústico óptimo que, junto a una atención temprana, le permitirá desarrollar el lenguaje.

El lenguaje es un sistema de comunicación existente en el ser humano cuya finalidad es la transmisión de la información entre emisor y receptor. Para ello, es fundamental la colaboración de ambos interlocutores. Además de esta función comunicativa o de intercambio de información, el lenguaje también tiene una función representativa, lo que marca la diferencia entre el lenguaje humano y la comunicación animal.

Para poder comprender el lenguaje a través de la vía auditiva, son necesarias las siguientes habilidades según Pollack (2004, citado por Maggio De Maggi): “Alerta y percepción auditiva, […] atención e inhibición auditiva, […] distancia auditiva, […] localización, […] discriminación, […] monitoreo y feedback auditivo, […] memoria auditiva, […] secuenciación, […] pensamiento auditivo […] y comprensión”.

En el niño normo-oyente la adquisición del lenguaje surge de forma natural ya que este está envuelto en un ambiente sonoro que lo hace posible. Incluso en la vida intrauterina, a partir del cuarto mes, como menciona Ventura (2016), el feto ya comienza a oír sonidos internos, como los latidos del corazón, al tener el oído desarrollado. En un niño con pérdida de audición, este proceso se demora en el tiempo ya que el lenguaje debe ser enseñado mediante la vía auditiva una vez se le han adaptado sus prótesis auditivas (audífonos o implante coclear).

La hipoacusia afecta al funcionamiento psicosocial derivado por la dificultad en el desarrollo del habla y del lenguaje. Los mecanismos del lenguaje se ven beneficiados por la música ya que, además de su poder relajante, “favorece el desarrollo de las áreas intelectual, auditivo, sensorial, lógico, motriz, […] socialización, incremento de la autoestima, creatividad, etc” (López, 2016).

En el presente trabajo de fin de máster, se tratará la puesta en práctica del recurso musical en la rehabilitación auditiva. Pero antes de adentrarse en el tema principal, se deben analizar conceptos que permitan entender la hipoacusia y la rehabilitación auditiva tanto en el adulto como en el niño hipoacúsico.

La hipoacusia se puede clasificar por el momento de adquisición, la localización de la lesión y el grado de pérdida auditiva.

1.1.1.     Momento de adquisición

  • Prelocutiva: “la pérdida auditiva está presente antes de que se haya desarrollado el lenguaje” (Fiapas, 1990).
  • Perilocutiva: la pérdida auditiva aparece durante el proceso de adquisición del lenguaje.
  • Postlocutiva: “la pérdida auditiva aparece cuando ya existe lenguaje” (Fiapas, 1990).

1.1.2.     Localización de la lesión

  • Transmisiva o conductiva: la lesión se encuentra en el oído externo y/o medio.
  • Neurosensorial o perceptiva: la lesión se encuentra en el oído interno o en la vía auditiva.
  • Mixta: la pérdida de audición es causada por una alteración tanto conductiva como perceptiva.

1.1.3.     Grado de pérdida auditiva

  • Leve: el umbral auditivo se sitúa entre 20 y 40 dB.
  • Moderada: el umbral auditivo se encuentra entre 41 y 70 dB.
  • Severa: la pérdida auditiva se sitúa entre 71 y 90 dB.
  • Profunda: el umbral auditivo supera los 90 dB.
Clasificación del Bureau Internacional de Audiofonología (BIAP, 1997)

 

La hipoacusia tiene consecuencias en el desarrollo comunicativo y lingüístico que estarán sujetos a los factores anteriormente citados (momento de adquisición, localización de la lesión y grado de pérdida). Esto hace que la orientación y tratamiento audioprotésico y rehabilitador se enfoque de manera individual.

En el caso de los niños los efectos adversos derivados de la pérdida de audición disminuyen gracias a la detección temprana, el uso de prótesis auditivas (audífono y/o implante coclear) y otras ayudas auditivas, así como con otras ayudas no auditivas como el empleo de subtítulos y/o la lengua de signos. También existen medidas de apoyo educativo y social para personas con discapacidad auditiva.

La primera etapa de la rehabilitación auditiva en el adulto con hipoacusia se centra en la aceptación de la discapacidad. La pérdida de audición tiene efectos en la autoestima principalmente derivada por la imposibilidad de comunicación con el mundo que le rodea. Esto aumenta la posibilidad de aislamiento, depresión, estrés, miedo, ansiedad, etc. En esta etapa el sujeto con pérdida auditiva busca información, consejo, orientación y apoyo.

El entorno cercano o la familia del paciente que acompañan al paciente a las sesiones y toman parte en ellas aprenden estrategias que pueden incluir en el día a día.

1.1.1.     Entrenamiento auditivo

El entrenamiento auditivo se fundamenta en que a pesar de ser adaptado con audífonos o con implante coclear, siguen existiendo dificultades para entender, sobre todo en ambientes auditivos adversos. Angulo y otros (2017) explican cómo el entrenamiento auditivo busca obtener el mayor rendimiento de la amplificación de las prótesis auditivas. Los ejercicios del entrenamiento auditivo sirven para mejorar la inteligibilidad a corto plazo y deben ser adaptados a la realidad de la persona.

El entrenamiento auditivo debe enfocarse en la aplicación en situaciones cotidianas, este trabajo en el día a día aporta un progreso más rápido y una mejora en la comprensión en el entorno familiar.

1.1.2.     Lectura labio-facial

La lectura labio-facial es un complemento visual que aporta información comunicativa. La lectura labio-facial proporciona tanto percepción específica de los movimientos articulatorios como información gestual.

1.1.3.     Habilidades auditivas

Es necesario el uso de programas individualizados para cada paciente en los se expondrán diferentes pronósticos. Las habilidades auditivas deben de ser trabajadas en todos los programas de intervención. Dichas habilidades se pueden dividir en las siguientes etapas (Quique, 2013):

  • Detección: en esta etapa el sujeto debe indicar la presencia/ausencia de sonido. Los estímulos presentados serán cada vez de menor intensidad y duración,
  • Discriminación: el sujeto debe ser capaz distinguir si los dos sonidos presentados son iguales o diferentes.
  • Identificación: el sujeto debe reconocer dentro de una serie cerrada un ítem, es decir, debe poder categorizar los sonidos y asociarlos a otros similares.
  • Reconocimiento: el sujeto debe reconocer un ítem con solamente la ayuda de una clave contextual.
  • Comprensión: el sujeto debe ser capaz de reconocer un ítem sin ayuda y participar en una conversación. En esta etapa el sujeto entiende y da significado al mensaje.
1.1.1.     Lengua de signos (bilingüismo):

En el Boletín Oficial del Estado (BOE) la lengua de signos se describe de la siguiente manera: “Son las lenguas o sistemas lingüísticos de carácter visual, espacial, gestual y manual en cuya conformación intervienen factores históricos, culturales, lingüísticos y sociales, utilizadas tradicionalmente como lenguas por las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas signantes en España” (artículo 4, Ley 27/2007, de 23 de octubre). La lengua de signos se adquiere de forma natural por los sordos. A diferencia de las lenguas orales, esta lengua tiene una estructura gramatical propia.

1.1.2.     Método bimodal

Este método se basa en el uso simultáneo de la lengua oral (se usa la estructura de la lengua oral) y los signos de la lengua de signos. Es un método sencillo de comunicación. No se debe confundir con la lengua de signos.

1.1.3.     Método oral

Este método, también conocido como método multisensorial de Goldstein, se basa en la adquisición de la lengua oral con el apoyo de recursos visuales, táctiles, escritos y manuales. En este método, como explican Angulo y otros (2017), se trabaja la articulación, el ritmo y el refuerzo de la voz con el fin de conseguir que el niño obtenga una pronunciación rítmica y clara.

1.1.4.     Método auditivo-oral

En este método la amplificación de las prótesis es acompañada de lectura labio-facial (el canal auditivo y visual se trabajan de forma conjunta), el objetivo de este método es el lenguaje hablado. Por lo que se podría decir que se trata de la suma del método oral y auditivo-verbal.

1.1.5.     Terapia Auditivo Verbal

Según Maggio de Maggi (2004) la terapia auditivo verbal se enfoca en crear en el niño un hábito auditivo a través de la audición. El objetivo es que el niño con hipoacusia pase por las mismas etapas de desarrollo que el niño normo-oyente, estimulando que el niño quiera oír.

El especialista, mediante una educación inclusiva, guía a los padres, los apoya y los dota de estrategias, técnicas y procedimientos para que el infante pueda adquirir el lenguaje oral a través de la audición, convirtiendo la terapia en una forma de vida.

A mediados del siglo XX surge la especialidad de la musicoterapia. La Federación Mundial de Musicoterapia (1996) la describe así:

Musicoterapia es la utilización de la música y/o de sus elementos (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado con un paciente o grupo, en un proceso creado para facilitar y promover comunicación, aprendizaje, movimiento, expresión, organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, para así satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

Tal y como citan Hazard y otros (2017) la finalidad de la musicoterapia es “desarrollar potenciales y/o restaurar las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor integración intra y/o interpersonal y, consecuentemente, una mejor calidad de vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento”.

La musicoterapia no es un método para enseñar música a las personas sordas, tal y como explica Urbina (2019). Esta es una terapia que usa la conexión con la música con el fin obtener bienestar. Por lo que la música no es un objetivo, sino un medio. Entre los beneficios que tiene la música sobre las personas se reconoce que la esta actúa como relajante, además, favorece el desarrollo de las áreas intelectual, auditiva, sensorial, lógica, motriz, mecanismos del lenguaje, socialización, incremento de la autoestima y la creatividad entre otras áreas.

En el presente trabajo, se tratará la musicoterapia como recurso musical en la rehabilitación auditiva del hipoacúsico.

2. OBJETIVOS

A través del presente trabajo bibliográfico relacionado con la musicoterapia en el proceso de rehabilitación auditiva y adquisición del lenguaje, se pretende aportar información sobre el tema mediante el planteamiento de los siguientes objetivos:

1.1.   Objetivo general
  • Estudio de la musicoterapia en el desarrollo del lenguaje con personas con pérdida auditiva.
1.2.   Objetivos específicos
  • Identificar qué aporta el aprendizaje de la música en la persona con pérdida de audición al proceso de adquisición del lenguaje.
  • Estudio del beneficio de la musicoterapia en la persona sorda o con pérdida de audición a nivel emocional.

 

3. MATERIAL Y MÉTODOS

Para la realización de este trabajo, se ha llevado a cabo una búsqueda exhaustiva de información, principalmente a través de internet y libros, en los meses de enero a diciembre del 2020. Las principales fuentes han sido:

  • Artículos científicos indexados en la base de datos de las siguientes webs: Google Scholar, PubMed, Science Direct, Dialnet y Scribd. Los criterios utilizados en la selección de dichos artículos científicos han sido que estuvieran publicados entre los años 1990 al 2020 y que el idioma fuera inglés, español o italiano.
  • Libros sobre audiología, música y musicoterapia.
  • Páginas web oficiales.

Los términos específicos o “Key words” utilizados para la búsqueda de información han sido los siguientes: “Deaf/Sordo”, “Hearing loss/Hipoacusia”, “Hearing impairtment/Dispacacidad Auditiva”, “Music Therapy/Musicoterapia”, “Music/Música”.

Los criterios de inclusión han sido:

  • Artículos e investigaciones publicados en los últimos 30 años, a nivel nacional e internacional, páginas web oficiales y libros relacionados con la audiología y musicoterapia.

Los criterios de exclusión han sido los siguientes:

  • Artículos incompletos.
  • Artículos publicados hace más de 30 años.

Figura 1: Proceso de búsqueda bibliográfica. Elaboración propia

4. RESULTADOS

La R.A.E. (Real Academia Española) tiene varias definiciones para el concepto de la música entre las que se destacan las siguientes: “Melodía, ritmo y armonía, combinados”. “Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído”. “Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente”.

“La música es parte de la historia, y nuestra historia contiene enseñanzas que no pueden desligarse de ella. En la música, el hombre escucha el fluir de la sangre, la risa que se abre camino entre el dolor, el amor…” (Rostropóvich, citado por Pereyra 2013) “Música y emoción mantienen pues, una estrecha relación, hasta el punto de que se habla del término emoción musical” (Krumhansl, citado por Pereyra, 2013).

“La música utiliza, pues, ocho factores; melodía, armonía, ritmo, forma, tiempo, dinámica, timbre y matiz. Pero los utiliza de una manera particular, con la finalidad de que el producto terminado y compuesto de estos ocho factores satisfaga sea «bello»” (Redfiel, citado por Benenzon). Benenzón (2011) añade a esta definición de la música como “el arte de combinar silencios”.

Según Ventura (2016) la música beneficia los procesos como el aprendizaje, el desarrollo, el equilibrio y la motricidad, estos beneficios son mayores cuando se aplica de forma temprana. Esto es debido a que en la primera etapa de la vida existe mayor plasticidad neural, permitiendo, así, una mayor evolución cerebral.

Distintos estudios han demostrado, según Ventura (2016), que la música clásica (Mozart) en bebés afecta a la conducta de estos, aportándoles mayor desarrollo intelectual y creativo.

Otros beneficios de la música en los niños son que produce variaciones en los estados de ánimo, favorece la creatividad, crea momentos compartidos, e impulsa el desarrollo personal (Ventura 2016).

La música es capaz de fomentar la cohesión entre grupos o cambiar estados de ánimo. Esto quiere decir que tiene un carácter psicológico. Orozco (2013) señala la relación entre la música y nuestra memoria biográfica de la siguiente manera: “la música que escuchamos en momentos relevantes para nosotros, pasa a formar parte de la banda sonora de nuestra vida”. El autor entiende que los estímulos musicales evocan sentimientos y emociones, estos resultan un factor importante en el desarrollo de las personas.

Entre los beneficios que tiene la música sobre los niños según Ventura (2016) están:

  • Variaciones en el estado de ánimo.
  • Favorecer la creatividad.
  • Crear momentos compartidos.
  • Impulsar el desarrollo personal.

Pereyra (2013) razona la importancia que tiene la música sobre el ser humano ya que considera que aporta equilibrio a nivel cerebral. “Se ha demostrado que quienes la interpretan con regularidad o tienen otro tipo de contacto con ella son gente más equilibrada y feliz” (Pereyra 2013).

“Como el lenguaje, la música se presenta como una sucesión en el tiempo de sonidos articulados, que son más que simples sonidos” (Adorno 1997).

Urbina (2019) cita una investigación de la Universidad Northwestern de Illinois (EE.UU) publicada en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. En esta investigación llegan a la conclusión de que la música estimula áreas del cerebro que están involucradas en el aprendizaje del lenguaje. Las personas que habían tenido formación musical tenían mayor actividad neuronal en áreas señaladas del cerebro y respondían más rápido a los estímulos.

Nina Kraus, directora del Laboratorio de Neurociencias Auditivas de esta universidad y coautora de la investigación sostiene la idea de que “la música se revela como una herramienta esencial para ayudar a niños que tienen dificultades con el lenguaje y déficit de aprendizaje” (citado por Urbina 2019).

 

4.3.1. Relación entre música y lenguaje

Según Igoa (2010) la música y el lenguaje comparten un medio acústico de entrada y salida. El autor también sugiere, que aunque en el cerebro música y lenguaje se sitúan separadas, ambas habilidades (musical y lingüística) pueden organizarse para realizar acciones conjuntas como el canto, compartiendo cualidades comunes como el sonido, sintaxis y/o significado. De esta forma, se hace posible evaluar las propiedades de la música (ritmo, melodía y armonía) mientras se hace posible la comprensión del lenguaje.

Pereyra (2013) afirma que el uso activo de la música hace posible la sincronización de actividades de ambos hemisferios. Esta sincronización existe gracias al cuerpo calloso, el cual comunica ambos hemisferios cada uno con funciones diferentes. Mientras el hemisferio izquierdo se encarga de regular la actividad intelectual, analítica y racional, el derecho se encarga de la creatividad y emoción.

Patel et al. (citado por Igoa 2010) registraron mediante potenciales evocados y pruebas de neuroimagen modelos de respuesta semejantes ante estímulos musicales y lingüísticos, así como áreas cerebrales compartidas. Si bien las habilidades musicales y lingüísticas ocupan áreas cerebrales diferentes ya que son específicas en dominio (notas y acordes, frente a morfemas y palabras), ambas habilidades comparten el mismo medio para activar e integrar las representaciones sintácticas durante el procesamiento. Lo que sí que comparten ambos dominios es la capacidad combinatoria infinita, lo que proporciona un gran poder expresivo.

4.3.2.     Estimulación y enseñanza del lenguaje mediante la música en el niño sordo

Ventura (2016) explica que a partir del cuarto mes de vida intrauterina el niño ya es capaz de percibir sonidos internos y externos al cuerpo de la madre. Una estimulación musical temprana ayudará a su evolución cerebral ya que es en los primeros años de vida cuando el niño presenta mayor plasticidad cerebral.

Rendón (2015), en su trabajo con niños sordos en el Instituto de Capacitación del Niño Ciego y Sordo en el año 2003, explica cómo estimula con música a estos niños con deficiencia auditiva con el propósito de que surja en estos un interés por sentir su voz. De esta forma, se hace posible que puedan mejorar su pronunciación acelerando, así, el proceso de adquisición del habla.

“La musicoterapia mejora la articulación, la cualidad de la voz, y el fraseo; desarrolla el control de los tonos, clase y volumen, ayuda a la expresión de unidades de pensamiento en un momento determinado, desarrolla la discriminación del lenguaje y mejora la locución mediante un adecuado y correcto ritmo y acentuación verbal” (Taranilla y Taranilla, 2006). A través de la musicoterapia se pretende apoyar para que logren una mayor discriminación auditiva que les permita mejorar la locución.

Ramírez (2018) menciona cómo la música es beneficiosa en la rehabilitación logopédica ya que, aunque “la Logopedia tradicional interviene en el funcionamiento del hemisferio izquierdo, […] con ejercicios musicales, se estaría interviniendo en el derecho indirectamente, a través de las conexiones interhemisféricas”.

4.3.2.1. Prosodia

Los elementos prosódicos del habla (ritmo, entonación, tiempo, pausa etc.) permiten entender el lenguaje aportando significado. Las personas con hipoacusia tienen barreras que no les permiten percibir estos elementos correctamente, esto provoca una incorrecta interpretación.

Mora y Asuaje (2009) entienden la prosodia como la “musicalidad de los sonidos del habla”, esta similitud conlleva a reflexionar sobre que la música puede ser una buena herramienta para trabajar elementos suprasegmentales en el proceso de adquisición del lenguaje. La logopeda Ramírez (2018) afirma que el canto es uno de los ejercicios más útiles para poder mejorar las alteraciones en la prosodia. En el caso de la mayoría de los sordos, incluso en los casos de pérdida auditiva severo-profunda, suelen existir restos auditivos en las frecuencias graves, frecuencias que son de gran valor para transferir los elementos prosódicos del habla. A través de ejercicios musicales en los que se hace uso de la voz, el cuerpo e instrumentos musicales, entre otros recursos, se pueden trabajar técnicas de comunicación para que puedan adquirir el lenguaje a través de una mejora del desarrollo de la voz y la articulación.

4.3.2.2. Musicalidad

La música no va a ser percibida de la misma forma en un niño normoyente que en un niño con hipoacusia, e incluso lo percibirán de forma distinta niños con diferentes grados de deficiencia auditiva. Sin embargo, todos ellos son capaces de percibir la música. Esto es debido a que el sonido genera vibraciones en los objetos que los niños independientemente de su audición pueden sentir. Acosta (2006) explica que es posible trabajar la música con los niños sordos siempre que se busque una alternativa que lo permita. Gracias a las vibraciones que puede notar incluso en la ropa, el niño sordo es capaz de sentir el ritmo.

Rendón (2015) profundiza en que el sonido que se escucha son vibraciones que el oído aprende a interpretar, pero que la mayoría de estas vibraciones también pueden ser percibidas mediante el tacto. La capacidad de percibir la música por las vibraciones es respaldada por Otero (2015) quien afirma que la música va más allá de los sonidos percibidos por el oído. Esto conlleva a que la pérdida de audición no resulta un obstáculo para poder percibir el ritmo y disfrutar de la música.

Taranilla y Taranilla (2006) proponen actividades musicales que ayudan a un mejor desarrollo del lenguaje oral, todas ellas deben ser adaptadas a su grado y tipo de pérdida auditiva. Podemos destacar las siguientes actividades:

  • Canto: mediante esta actividad se pretende fortalecer labios, lengua, control de la saliva, respiración ritmo y fuerza de ejecución. Una vez se ha despertado su curiosidad, empezará a ser consciente del mundo sonoro que le rodea.
  • Ritmo y movimiento: el ritmo en el movimiento permite una mejor coordinación motora. Para trabajar el ritmo y el movimiento se pueden hacer improvisaciones, hacer juegos rítmicos con percusiones, bailar, dibujar etc.
  • Instrumentos: se puede usar con instrumento de percusión el propio cuerpo, una vez que es consciente de las vibraciones, se pueden usar otros instrumentos. Al principio se pueden usar de percusión y poner sus manos sobre la superficie para que pueda sentirla.

La Federación Mundial de Musicoterapia (1996) define la musicoterapia como:  

El uso de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapeuta cualificado con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar y promover la comunicación, la interrelación, el aprendizaje, la movilización, la expresión la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el objetivo de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

Para llevar a cabo correctamente esta disciplina, según el psiquiatra Benenzon (2011), esta no debe ser improvisada.

La definición de la musicoterapia no es universal. A continuación, se mostrarán diversas definiciones de esta disciplina según diferentes autores. Según Thayer Gastón (1982), psicólogo que ayudó a desarrollar la musicoterapia, divide las definiciones de música y terapia para poder entender el concepto señalando lo siguiente:

Música es la ciencia o el arte de reunir o ejecutar combinaciones inteligibles de tonos en forma organizada y estructurada con una gama de infinita variedad de expresión dependiendo de la relación de sus diversos factores componentes (ritmo, melodía, volumen y cualidad tonal). Terapia tiene que ver en –cómo- puede ser utilizada la música para provocar cambios en las personas que la escuchan o la ejecutan.

La asociación estadounidense de musicoterapia (American Music Therapy Association (AMTA)) describe la musicoterapia como objetivo terapéutico a través de la música. A través de esta terapia se pretende restaurar, mantener y mejorar la salud mental y física. Esta terapia guiada por un musicoterapeuta pretende que el individuo se entienda mejor a sí mismo y a su mundo, logrando una mejor adaptación en la sociedad.

La Federación Mundial de Musicoterapia (WFMT) (2011) afirma que:

La musicoterapia es el uso profesional de la música y sus elementos como forma de intervención en el entorno médico, educativo y de la vida cotidiana con individuos, grupos, familias o comunidades que buscan optimizar su calidad de vida y mejorar su salud y bienestar físico, social, comunicativo, emocional, intelectual y espiritual.

Benenzon (2011) define la musicoterapia de la siguiente manera:

Defino la musicoterapia como una psicoterapia que utiliza el sonido, la música y los instrumentos corporo-sonoro-musicales para establecer una relación entre musicoterapeuta y paciente o grupos de pacientes, permitiendo a través de ella mejorar la calidad de vida y recuperando y rehabilitando al paciente para la sociedad.

La musicoterapia es el campo de la medicina que estudia el complejo sonido-ser humano-sonido, con el objetivo de abrir canales de comunicación en el ser humano, producir efectos terapéuticos, psicoprofilácticos y de rehabilitación en él mismo y en la sociedad.

 

Musicoterapia en el hipoacúsico

 

“Uno de los movimientos de la musicoterapia es abrir canales de comunicación en el ser humano”. “Hablar de musicoterapia es pensar en una serie de metodologías y técnicas diferentes en pos de la comunicación” (Benenzon).

Si bien se ha contemplado la música como un medio con un enfoque rehabilitador, la musicoterapia, además, aporta una parte comunicativa y otra terapéutica en un sentido psicodinámico. Según La Placa (2008) estos tres enfoques deben desarrollarse al mismo tiempo. La musicoterapia posibilita “un mundo sonoro ampliado, que va más allá del sonido recibido por el oído” (La Placa, 2008), la explicación a esta cita es que los seres humanos, sobre todo los niños, son capaces de transponer información de un canal sensorial a otro. Lo que supone un gran recurso para percibir los parámetros musicales por otros canales que no sean el oído, por ejemplo el táctil.

Además, la musicoterapia, según el autor, a través del sonido musical, hace posible una escucha profunda, una relación y una emoción que surge dentro de uno mismo. Esta escucha profunda viene definida por la primera sensación sensorial (táctil-sonoro) que tiene el ser humano en el líquido amniótico dentro de la madre, cuando percibe los sonidos y vibraciones que producen los ruidos internos como los latidos del corazón y ruidos intestinales entre otros. Estos estímulos táctil-sonoros se alojan en la memoria interna del individuo pasando a ser parte de su herencia musical.

Esta escucha interna que ha adquirido el individuo con deficiencia auditiva, permitirá posteriormente expresar la musicalidad también por vías no deficientes (táctiles), lo que le permitirá afrontar su déficit y malestar psicológico. El paciente experimenta, gracias a la musicoterapia, diferentes formas de escuchar mediante experiencias sonoro-musicales que transmite el cuerpo (sentido táctil, rítmico y de movimiento). Estos modos de escucha que aporta esta terapia permiten al individuo acceder a la socialización y mejorar su calidad de vida y su bienestar personal. Además, esta terapia ofrece al paciente nuevos medios de expresión y la posibilidad de descubrir su propia musicalidad y armonía.

Tal y como menciona La Placa (2008) se debe iniciar el trabajo y apoyo sonoro-musical con los niños con hipoacusia mediante juegos, ya que sin estos el niño acabaría perdiendo el interés. En estos juegos se deben coordinar tres parámetros fundamentales que son: la resonancia, la percusión y el ritmo y el movimiento.

Para que la musicoterapia sea más efectiva, según La Placa (2008), se debe potenciar al máximo los restos auditivos del deficiente auditivo mediante prótesis auditivas.

5. DISCUSIÓN

 

El presente trabajo bibliográfico se ha fundamentado, de forma general, en analizar la relación que tiene la música en el proceso de rehabilitación auditiva del deficiente auditivo. También se ha basado, de forma más específica, en indagar en los objetivos específicos que son, las aportaciones de la música en el proceso del lenguaje y los beneficios que brinda la musicoterapia en el hipoacúsico.

Si bien los autores describen la música de forma diferente, son muchos los que afirman los beneficios que esta proporciona en diversos ámbitos del sujeto.

Distintos autores afirman que el procesamiento de la música y el lenguaje se ejecutan en diferentes hemisferios cerebrales (la música en el hemisferio derecho y el lenguaje en el hemisferio izquierdo). Sin embargo, el uso activo de la música permite, gracias al cuerpo calloso, la sincronización de ambos hemisferios. Además, la música estimula áreas del cerebro involucradas en el aprendizaje del lenguaje.

Las experiencias musicales estimulan áreas del cerebro involucradas en el aprendizaje del lenguaje, lo que convierte a la música en un instrumento para que los niños con dificultades del lenguaje puedan mejorar en esta área.

El mayor logro que puede conseguir el niño sordo a través de la estimulación musical es el interés por escuchar, lo que le proporcionará una mayor discriminación auditiva. Además, el niño hipoacúsico también desarrollará interés por sentir su propia voz al estimularlo musicalmente, lo que beneficia el proceso de adquisición del habla, acelerándolo, al mejorar su propia pronunciación.

Tanto la prosodia como la musicalidad son elementos de la música que acercan al hipoacúsico a la adquisición del lenguaje. Ambos elementos se pueden trabajar a través de la voz, el cuerpo e instrumentos musicales aprovechando los restos auditivos y prótesis de cada paciente. Además, el ritmo puede ser percibido mediante las vibraciones que el sonido musical provoca. El poder percibir el sonido de forma táctil mediante las vibraciones, hace que el sonido sea más accesible, ya que el tacto es independiente a la capacidad auditiva del sujeto.

Entre los ejercicios que se recogen para mejorar el proceso de adquisición del lenguaje están el canto, ejercicios de ritmo y movimiento y ejercicios con instrumentos. Todos estos ejercicios tienen que estar, como se ha señalado antes, adaptados al grado y tipo de pérdida de audición que tiene el niño.

El uso de la música en el proceso de rehabilitación auditiva no supone una metodología alternativa, sino una herramienta que complementa los métodos oral y auditivo-oral que tanto logopedas como educadores tienen a su alcance.   

Si bien muchos musicoterapeutas se alejan de la idea de trabajar con sordos porque opinan que para que esta terapia funcione se necesita una correcta audición, lo cierto es que la musicoterapia es posible incluso en el deficiente auditivo.

La musicoterapia permite en el sordo un mundo sonoro más amplio, esto se hace posible ya que el sonido no sólo se percibe por los oídos. Las vibraciones producidas por el sonido son capaces de afectar a todo el cuerpo (huesos, músculos, sistema nervioso etc.). Usando el cuerpo como instrumento el paciente es capaz de percibir las vibraciones sonoras y a su vez los parámetros musicales (ritmo, tono, intensidad, y duración).

Mediante la música se busca una escucha interna a través de experiencias sonoras táctiles, basada en las sensaciones vitales vividas en el útero, que son parte de una comunicación no verbal profunda y eficaz en el ámbito emocional del paciente.

La finalidad de esta terapia es mejorar la calidad de vida del paciente ayudándole a hacer frente a su malestar social y psicológico que viene derivado por su deficiencia auditiva. Esta terapia debe estar dirigida por un musicoterapeuta titulado.

En lo que respecta a las dificultades encontradas en el desarrollo del trabajo ha sido la escasa información bibliográfica existente sobre el tema. Si bien existe una amplia bibliografía sobre el uso de la música y la musicoterapia en otros ámbitos, ha sido una ardua tarea de investigación el poder hallar fuentes que relacionen los conceptos de música y musicoterapia a la hipoacusia.

6. CONCLUSIONES

Es un hecho que el ser humano, por naturaleza, necesita comunicarse. Eso nos lleva a la necesidad de tener un medio que nos lo permita, un código. La música no solo es un medio de comunicación tanto para oyentes como para personas con hipoacusia, sino que además ofrece una mejora en la salud psicológica del individuo y en desarrollo de este.

Adaptar los ejercicios de rehabilitación a cada paciente con deficiencia auditiva es clave, ya que el resultado que se espera depende de las características de la pérdida de audición (momento de adquisición, localización de la lesión y grado de pérdida auditiva) y del propio individuo.

En la encuesta que efectuaron Comincini y Del Piccolo (2013) llegaron a la conclusión de que mientras que los sanitarios desconocían la efectividad rehabilitadora de la musicoterapia, los padres y madres de los niños con deficiencia auditiva valoraron positivamente los beneficios psicológicos, conductuales y lingüísticos que obtuvieron gracias a esta terapia.

Por lo que, si bien el uso de la música para mejorar la vida de las personas con deficiencia auditiva es un ámbito prácticamente desconocido debido a la poca bibliografía que se puede encontrar sobre el tema, sin duda resulta un recurso interesante teniendo en cuenta las características terapéuticas que tiene la música en las personas en general.

“La música puede cambiar el mundo porque puede cambiar a las personas”
Bono (de la banda U2)

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