Por  María Fernández Maldonado
Óptico-Optometrista y alumna del Máster en Optometría Clínica y Terapia Visual de SAERA

La ambliopía se define como la reducción de la capacidad de nuestro sistema visual para diferenciar los detalles de un objeto, en ausencia de anomalías patológicas o estructurales latentes (Ciuffreda, Levi y Selenow, 1991). Las ambliopías las podemos dividir clínicamente en: ambliopía refractiva, de dos tipos diferentes: anisometrópica cuando hay diferencia significativa de error refractivo entre ambos ojos, , o isometrópica a causa de un error refractivo en ambos ojos elevado no corregido; ambliopía estrábica, cuando se produce supresión a causa de la desviación; y ambliopía por privación, bien causada por opacidad de los medios oculares o por oclusión prolongada. Existen distintos tratamientos para la ambliopía, de mayor o menor duración en función del tipo de ambliopía que tratemos (refractiva o estrábica). El tratamiento clásico para mejorar la agudeza visual en ambliopes ha sido el parche o penalización con atropina en el ojo no ambliope, pero cabe resaltar que actualmente se combina la terapia visual con el parcheado. Las nuevas tecnologías están haciéndose un hueco en este campo, ayudando no sólo a desarrollar el ojo ambliope, sino aumentando las capacidades visuales del sujeto, consiguiéndose mejor agudeza visual preservando la binocularidad. El objetivo del presente trabajo es reseñar las evidencias científicas existentes sobre la eficacia de las nuevas tecnologías para tratar y mejorar los efectos de la ambliopía para jóvenes y adultos.

Ambliopía, Realidad Virtual, Terapia Visual, Aprendizaje Perceptivo, Disfunción Binocular, Neuroplasticidad de Hebb.

1. INTRODUCCIÓN

Podemos definir la visión como la capacidad de interpretar los estímulos externos que percibimos a través del sistema visual. Para Jacas (2015), la percepción visual es la capacidad de interpretar y discriminar estímulos visuales. Por lo tanto, para “poder ver” no sólo vamos a necesitar una madurez apropiada del sistema visual, sino que también necesitaremos un buen desarrollo de funciones cognitivas, neurológicas, sensoriales, motoras, etc.

En primer lugar, para poder discriminar objetos o formas, es necesario un correcto desarrollo de las distintas estructuras oculares que permitirán que se forme una imagen en las células fotosensibles de la retina (conos y bastones). Estas células receptoras conectan con las células ganglionares que forman el nervio óptico. Las neuronas del nervio óptico se cruzarán en el quiasma óptico y éstas pasarán a distintas capas del núcleo geniculado lateral. De esta manera, la información será enviada de forma separada a la corteza visual primaria, permitiendo la binocularidad (Jacas, 2015).

Cuando un individuo sufre una pérdida de agudeza visual que no es causada por un error refractivo no corregido o un daño en la retina, sino que es causada por una privación de la visión en el periodo de desarrollo o una interacción binocular, sufre ambliopía (Von Noorden, 1996). La ambliopía surge a raíz de una interacción incorrecta entre ojo y cerebro. En base a esto, el cerebro empleará únicamente la imagen aportada por el ojo sano, desechando la producida por el ojo ambliope.

En los siguientes apartados veremos cómo hay estudios que corroboran que con distintos tipos de terapias para ojos ambliopes se puede mejorar no solo la agudeza visual, sino también el procesamiento visual.

2.1 AMBLIOPÍA

La ambliopía es una de las causas más común de disminución de agudeza visual afecta alrededor del 2-4% de la población (Von Noorden, 1985). Se ha definido como una disminución de la agudeza visual en uno o en ambos ojos cuando es causada por una interacción binocular como resultado de una privación de visión durante el periodo de maduración del sistema visual (Von Noorden, 1996). Una definición más clínica se centra en definirla como la disminución de la agudeza visual mejor corregida en ausencia de anomalías patológicas o estructurales latentes (Ciuffreda, Levi & Selenow, 1991).

Tabla 1. Clasificación clínica de ambliopía.

TIPOS

CAUSAS

Refractiva

Anisometropía: Diferencia AV con corrección óptica

Isometrópica: Error refractivo elevado en ambos ojos de corrección tardía.

Por privación

Baja estimulación retiniana: ptosis, opacidad en los medios, patología en el nervio óptico….

Iatrogénica: Oclusión prolongada o no controlada, ciclopejia, fármacos

Estrábica

Estrabismos unilaterales

 

Cuando se produce una anomalía en la visión binocular puede causar diplopía y como reacción el cerebro inhibe esa doble imagen produciéndose la supresión de la imagen de uno de los ojos. Durante el periodo de desarrollo neuronal la supresión no tratada da lugar a la  ambliopía; por tanto, la pérdida de binocularidad es una causa habitual de la ambliopía. (Holopigian, Blake & Greenwald, 1988).

Los déficits que se producen a causa de la ambliopía se podrían resumir en disminución de sensibilidad al contraste (Bradley & Freeman, 1981; Levi  & Harwerth, 1977) y agudeza visual, disminución de habilidades motoras (acomodación, fijación y motilidad ocular) (Niechwiej-Szwedo, Herbert, Manokraananthan, Zahra, & Agnes; 2010; Schor & Hallmark, 1978) y disminución de habilidades en el procesamiento visual. (Levi, Yu, Kuai & Rislove, 2007).

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, la ambliopía es el resultado de un mal desarrollo estructural y una mala actividad de la corteza visual, provocando disminución de las funciones visuo-espaciales que influiría en la binocularidad y percepción visual. Es ahí donde entra en juego la neuroplasticidad y el entrenamiento perceptual y atencional como mejora para la ambliopía, que serán analizados detenidamente en los siguientes apartados.

 

2.2 TERAPIA VISUAL. EVOLUCIÓN Y EFICACIA

 

La Asociación Americana de Optometristas define la terapia visual como una secuencia de actividades neurosensoriales y neuromusculares, prescritas y monitorizadas individualmente por el especialista, para desarrollar, rehabilitar y mejorar las habilidades visuales y el procesamiento. El programa de terapia visual se basa en los resultados de un examen visual integral, y tiene en cuenta los resultados de las pruebas estandarizadas, las necesidades del paciente, así como los signos y síntomas del paciente. El uso de lentes, prismas, filtros, oclusores, instrumentos especializados y programas para ordenador es una parte integral de la terapia visual. La duración del programa de terapia varía según la gravedad de las afecciones diagnosticadas, que suelen oscilar entre varios meses y periodos más largos de tiempo. Las actividades paralelas a las técnicas en la consulta se enseñan al paciente para que practique en casa, reforzando así las habilidades visuales en desarrollo.

La historia de la terapia visual se remonta hacia la segunda mitad del siglo XIX, iniciada por el oftalmólogo Louis Émile Javal (1839-1907), queriendo usar métodos no invasivos para el tratamiento del estrabismo. Se le considera padre de la ortóptica, el alineamiento de los ejes visuales. Seguidamente, Claud Elley Worth (1869-1936) se interesó por los estudios de Javal e inventó el amblioscopio, que ayudaría al tratamiento de la fusión sensorial. Edgar Athelstane Browne y Edgar Stevenson defendieron la eficacia del entrenamiento de la percepción visual. Fue en 1912 cuando David Wells publicó un libro con ejercicios para trabajar la estereopsis, considerando por primera vez la ortóptica como un tratamiento no solo para estrabismo, sino también para disfunciones binoculares. En 1928, Skeffington junto con otros oftalmólogos crearon el Optometric Extension Program, dando impulso a la optometría comportamental.  A mediados del siglo XX Brock consiguió mejores resultados en el entrenamiento de la ambliopía y estereopsis mediante ejercicios sin instrumentación. En ese mismo siglo algunos optometristas se interesaron por el desarrollo visual en niños, como Streff, Hendrickson, Getman o Slade, y otros científicos se centraron en la comprensión del sistema visual trabajando también la función motora y el procesamiento espacio-temporal. En los años 60 optometristas como Solan, Davis, Kaplan, Rosner, entre otros, relacionaron las dificultades del aprendizaje con la visión. En los años 70 la terapia visual se afianzó. Psicólogos e investigadores, entre ellos Levi, Ciufreda o Steve Cool investigaron sobre la visión binocular. A principios del siglo XXI optometristas, neuropsicólogos y terapeutas ocupacionales cooperan consiguiendo mejores resultados en los entrenamientos visuales (Joaquín Vidal López, 2015; Fortenbatcher, Bartolini, Dornbos & Tran, 2018)

El desarrollo de las nuevas tecnologías, en concreto la realidad virtual, ha ayudado al desarrollo de terapias visuales enfocadas en los mecanismos neuroplásticos del sistema nervioso (Adamovich, Fluet, Mathai, Qui, Lewis, & Merians, 2009)

Figura 1: Diferentes enfoques y evolución para el tratamiento de la ambliopía.
(Hess & Tompson, 2015)

Diversas investigaciones afirman que la terapia visual es eficaz para disfunciones de la motilidad ocular (Scheiman & Wick, 2008), trastornos binoculares no estrábicos, estrabismo, ambliopía, trastornos acomodativos, (Rawstron, Burley, & Elder , 2005), trastornos del procesamiento de información visual, incluida la integración visual-motora e integración con otras modalidades sensoriales, secuelas visuales adquiridas tras una lesión cerebral (Thiagarajan, Ciuffreda, Capo-Aponte, Ludlam, & Kapoor, 2014). Todas estas disfunciones también afectan a otros aspectos cotidianos como puede ser la velocidad o rendimiento lector, y ahí la terapia visual también juega un papel importante, ya que al mejorar esas disfunciones conseguimos mejorar el resto de habilidades (Codina, Requena, Lladó, & Blasco, 2017)

 

2.3 APRENDIZAJE PERCEPTUAL PARA MEJORAR LA EFICACIA VISUAL EN AMBLIOPES

 

El aprendizaje puede ser dividido atendiendo a su procesamiento. Se puede dividir en aprendizaje no declarativo, en el que no se requiere un esfuerzo consciente por parte del sujeto; y aprendizaje declarativo, que se da cuando realizamos un esfuerzo consciente y activo para conseguir dicho aprendizaje.

 Los pensamientos, sentimientos y emociones humanas tienen su raíz en los hemisferios cerebrales, dos partes del cerebro que trabajan simultáneamente. Cada hemisferio está cubierto por una capa llamada corteza cerebral y esta corteza se divide en lóbulos. En base a su función y localización podemos clasificar los lóbulos cerebrales de la siguiente manera:

Figura 2. Lóbulos cerebrales
  • Lóbulo frontal, la región más grande y situada en la parte delantera, responsable de los procesos cognitivos  complejos actuando en la planificación, coordinación, control y ejecución de las conductas.
  • Lóbulo temporal, dispuesto horizontalmente y pegado a las sienes, cuya función tiene relación con la memoria, para reconocimiento de palabras, objetos y caras.
  • Lóbulo parietal, situado entre lóbulo frontal y occipital, es encargado de procesar la información sensorial que llega de las partes del cuerpo, del control de los movimientos y del procesamiento de los números.
  • Lóbulo occipital, situado en la zona posterior del cráneo, primera zona de la neocorteza donde llega la información visual, de ahí manda la información hacia otros lóbulos para crear una imagen coherente.
       Figura 3. Ínsula

Los procesos cognitivos nos permiten captar, almacenar, transformar y trabajar con la información que recibimos tanto del exterior como del interior, lo que nos permite entender y relacionarnos con el mundo. Las funciones cognitivas principales son la atención, funciones ejecutivas, memoria, lenguaje y funciones visoperceptivas y visoespaciales. Debemos tener en cuenta también la ínsula, parte de la corteza oculta entre el resto de los lóbulos, pegada a estructuras encargadas de las emociones, posiblemente media entre éstas y los procesos cognitivos.

El aprendizaje perceptivo se define como cualquier variación relativamente permanente del sistema perceptual tras la experiencia con uno o varios estímulos (Gibson, 1963). Éste se fortalece mediante la práctica, a través de los sistemas sensoriales, y de la interacción con el entorno, creando conexiones neuronales que permitan la conciliación con el ambiente específico.  El aprendizaje perceptivo es considerado una forma de plasticidad cerebral (Buonomano & Merzenich, 1998). El término plasticidad cerebral se usa para describir los cambios que se producen en los distintos niveles del sistema nervioso central, a través de la estimulación de ciertas zonas o ejecución de tareas que pongan en funcionamiento el procedimiento oportuno, asegurando la transformación del organismo (Muñoz & Tirapu, 2014). Centrándonos en el sistema visual, el aprendizaje perceptivo intervendrá positivamente en la plasticidad de dicho sistema, puesto que la experiencia visual tiene una labor importante en el desarrollo sensorial.

Normalmente se intenta poder tratar la ambliopía durante la etapa en la que se desarrolla el sistema visual, es decir en bebés y niños, ya que ésta se produce por un mal desarrollo binocular. Sin embargo, diversos estudios muestran que, con el aprendizaje perceptivo, los adultos con ambliopía también pueden mejorar su agudeza visual (Levi & Polat, 1996), sensibilidad al contraste (Li & Levi, 2004; Levi, 2005) y estereopsis (Portela, Ruiz, Garrido & Santiago, 2015). Mediante la práctica, se aprende a atender a las señales relevantes ignorando la información del estímulo que interfiere. Con el aprendizaje perceptivo se pretende mejorar la agudeza visual y el rendimiento visual del ojo ambliope a través de una experiencia visual profunda, supervisada y dinámica del ojo ambliope (Dennis & Levi, 2012).

Los niveles de plasticidad cerebral con un estímulo dióptrico manifiestan la disminución de la supresión del ojo ambliope, por lo tanto, la supresión es uno de los mecanismos principales que impide que el cerebro del ojo ambliope aprenda a ver. Mediante la estimulación dicóptica se consigue la conexión de la información de los dos ojos lo que lleva al fortalecimiento de la visión binocular en ojos ambliopes (Hess, Mansouri, & Thompson, 2010)

 

2.4 ESTIMULACIÓN BINOCULAR COMO TRATAMIENTO A LA AMBLIOPÍA

 

Tradicionalmente el tratamiento de la ambliopía ha sido la penalización del ojo sano para que el ojo ambliope realice el trabajo y se desarrolle para que las agudezas visuales de ambos ojos se igualen o se acerquen. Sin embargo, aunque sea un tratamiento efectivo (Leiba, Shimshoni, Oliver, Gottesman & Levartovsky, 2011) queda condicionado por la necesaria colaboración entre padres e hijos. 

La penalización del ojo sano se realiza normalmente mediante un parche o suministrando atropina. Los inconvenientes principales del tratamiento con parche es la disminución o pérdida de visión binocular (Birch, 2013) lo que conlleva una reducción de la estereopsis (Wallace, et al., 2011). En el caso de la atropina además se pueden presentar efectos secundarios como fotofobia. Sin embargo, en lo relativo a la mejora de agudeza visual no hay una diferencia significativa entre ambos tratamientos (Sheiman, et al., 2008; Li & Shotton, 2009).

Los inconvenientes de los tratamientos nombrados han llevado a diversos estudios de estimulación dicóptica para el tratamiento de la ambliopía, restableciendo la fusión binocular y la estereopsis y, por consiguiente, mejorando la agudeza visual del ojo ambliope (Knox, Simmers, Gray & Cleary, 2012), logrando mejorar estos valores también en personas ambliopes adultas. (Li, et al., 2013; Hess & Thompson, 2013).

Podemos encontrar distintos tratamientos que proporcionan la estimulación binocular para el tratamiento de la ambliopía como la estimulación monocular en campo binocular que consiste en la presentación periférica de estímulos para ambos ojos, pero con una estimulación preferencial a el ojo ambliope, mediante anaglifos o filtro rojo, colocando el filtro en el ojo ambliope. Se desarrolló un sistema I-BITS cuya base es la nombrada, estimulación monocular en campo binocular, pero de una manera más dinámica e interactiva, lo que proporciona un mayor interés por parte del paciente y, por tanto, mayor cumplimiento de la terapia.  Los resultados preliminares muestran una mejoría de AV en los niños tratados, sin embargo, el número de sujetos tratados era pequeño con los cual no se pudo llevar a cabo un análisis estadístico (Waddingham et al., 2005). 

 Figura 4. Ejemplo de aplicación para tratamiento de ambliopía con sistema I-Bits.

 

 Actualmente contamos con estudios realizados mediante programas de realidad virtual, en los que se han conseguido mejorar la estereopsis en pacientes adultos. Trabajando con realidad virtual se presenta distinta información a cada ojo, y para completar el juego deben trabajar ambos ojos conjuntamente. Para conseguirlo, se reduce el contraste de la imagen del ojo sano hasta igualarlo con el del ojo ambliope, de esa manera se obliga al cerebro a usar ambos ojos a la vez (Vedamurthy, et al., 2016; Ziak, Holm, Halicka, Mojzis & Piñero, 2017).

Figura 5. Configuración Oculus Rift DK2.
Figura 6. Ejemplo del juego de entrenamiento dicóptico visto a través de la pantalla Oculus Rift en realidad virtual.

La figura  5 muestra lo que el paciente ve a través de la gafas de realidad virtual.

En la figura 6 se observa lo que ve el ojo ambliope, que sería la mitad izquierda viendo el color correcto de las puertas para volar la nave espacial mientras que el ojo dominante ve la nave.

El coste y la falta de accesibilidad a ciertos dispositivos, junto con el avance de las tecnologías hace que se siga investigando para tratar la ambliopía mediante juegos iPad. Se han realizado estudios para comprobar la mejora de agudeza visual y estereopsis tanto en niños como adultos. Se ha encontrado una mejora significativa en menos tiempo comparado con el parche (Kelly et al., 2016) y con el aumento de horas de tratamiento (Li et al., 2014; Abedul et al., 2016)

Se sigue trabajando en ampliar la variedad de vídeo juegos dada la potencial utilidad que tienen en este campo. El atractivo de este tipo de terapia para los pacientes lo convierten en un complemento idóneo a las terapias tradicionales.

4. MATERIAL Y MÉTODOS

 

Se ha realizado una búsqueda sistemática en las bases de datos Pubmed y Science Direct, y en las páginas Web Scholar Google y Medlineplus.

Para la búsqueda en las bases de datos se insertaron combinaciones de distintos términos según los criterios de inclusión. Para comenzar la búsqueda bibliográfica, así como para concretar los distintos términos a abordar en esta revisión sistemática, se usaron las palabras clave `ambliopya´ and `virtual reality´. Dado que es un tema reciente no se limitó el rango de búsqueda en función de antigüedad o tipo de artículo. También se realizó una búsqueda con la combinación de las palabras claves `perceptual learning´and `amblyopia´, acotando el rango de búsqueda con los filtros de artículos (clinical trial y review) y especie (humanos). Por último, para ahondar más en los distintos temas, se usaron las palabras clave `neuroplasticity Hebb´, `visual therapy´ y `binocular vision´.

Se realizó una lectura y análisis de los resúmenes para confirmar si los artículos seleccionados a priori cumplían los criterios de inclusión. Tras este paso, el siguiente consistió en revisar las bibliografías de los estudios seleccionados, con el fin de rescatar otros estudios susceptibles de ser incluidos en la presente revisión.

Criterios de inclusión y exclusión:

En la revisión se tuvieron en cuenta trabajos que cumplían los siguientes criterios de inclusión:

(a) Estudios que evaluasen las nuevas tecnologías como tratamiento para la ambliopía.

(b) Estudios en inglés y español.

(c) Estudios con humanos.

Los criterios de exclusión fueron los siguientes:

(a) Medida de la supresión de la ambliopía.

(b) Estudios en idiomas distintos a inglés y español.

(c) Estudios con animales.

5. DISCUSIÓN

La sección de la introducción del presente trabajo evidencia que la visión es algo más que ver, incluye también poder interpretar lo que se ve. Un ojo sano, en lo que respecta a medios oculares, que no puede transmitir la información correctamente al cerebro nos priva de la visión. Este sería el caso de un ojo ambliope, ya que como se comentaba, es un ojo que padece una disminución de agudeza visual que no es provocada por un error refractivo no compensado o por un daño en la retina, si no por una falta de visión en el periodo de desarrollo (Von Noorden, 1996). La consecuencia de la ambliopía no solo es la disminución de agudeza visual, también se produce una pérdida de sensibilidad al contraste (Bradley et al., 1981; Levi et al., 1977), disminución de las habilidades motoras (Niechwiej-Szwedo et al., 2010; Schor et al., 1978) y del procesamiento visual (Levi et al., 2007).

En los artículos analizados, tanto para niños como para adultos, se comienza realizando un examen optométrico completo, centrándose en la medida de la agudeza visual y estereopsis. Cuando se da una ambliopía, no solamente se produce una reducción de la calidad del procesamiento visual del ojo ambliope, sino que también se da una supresión activa del ojo no ambliope, hacia la información que proviene del ojo ambliope. De manera que el ojo no ambliope impide el correcto procesamiento de la información que proviene del ojo con ambliopía.

Para tratar que las imágenes que provienen de ambos ojos tengan una calidad de procesamiento similar, se equiparan las sensibilidades al contraste de los estímulos que se presentan en cada uno de los ojos. Es decir, se aumenta la sensibilidad al contraste del ojo ambliope para facilitar que las imágenes que provienen de ambos ojos se puedan fusionar y por lo tanto exista binocularidad. Hasta la fecha, los estudios más rigurosos, con muestras grandes, replicables y con control a largo plazo se basan en el tratamiento convencional, penalizando el ojo ambliope mediante parche o atropina.

Los resultados de los estudios que comparan ambos tratamientos no arrojan diferencias significativas entre los resultados de uno u otro, siendo la mejora de la agudeza visual similar independientemente de a cuál de ellos se someta el paciente. Con respecto a la estereopsis se observan mejoras leves con ambos tratamientos. En todo caso, el sujeto no alcanzará un valor normal de estereopsis. Aún con estos valores obtenidos se mantiene un déficit de la función binocular.

Cabe destacar que estos estudios demuestran mejoras de los valores analizados en niños que se encuentran dentro del periodo de desarrollo visual (hasta 12 años de edad).

Al comparar la efectividad de un tratamiento con juego binocular de iPad con el tratamiento con parche se concluye que, transcurridas dos semanas del inicio de los mismos, la mejora de agudeza visual es mayor en los niños que recibieron tratamiento mediante iPad. La supresión mejora de manera similar con ambos tratamientos (Kelly et al., 2016).

Por otra parte, Li et al., 2014, compara la efectividad del uso de juegos binoculares para iPad con el uso juegos simulados, encontrando mejoras de agudeza visual al utilizar el tratamiento binocular. Los niños que además de utilizar juegos binoculares tenían prescrito el uso de parche, obtuvieron mejores resultados. Pudiendo concluirse una sinergia entre ambos tratamientos. Esto no se da en el caso de los juegos simulados. Estos valores se mantuvieron en la revisión a los 3 meses.  

Vendamurthy et al., 2016, se centran en el estudio de la recuperación de estereopsis en adultos en un entorno de realidad virtual, obteniendo mejoras significativas en 8 de los 11 pacientes. Cabe destacar que dos de esos pacientes refirieron mejoras en la percepción de la distancia mientras conducían. Por el contrario, otro de los individuos tenía una buena percepción de la profundidad al utilizar estereogramas.

La base de la estimulación binocular para el tratamiento de la ambliopía se encuentra en el aprendizaje perceptual, es decir la práctica repetitiva, y la frecuencia espacial de las imágenes mostradas. Cómo se mencionaba, la plasticidad cerebral no solo la encontramos en niños, esto ha llevado al estudio del tratamiento de la ambliopía en adultos.

Los estudios que evalúan la eficacia del tratamiento binocular realizan al inicio del mismo una calibración de la sensibilidad al contraste, dándole el umbral necesario a cada ojo para restablecer la función binocular. De esa manera, el cerebro recibe información de ambos ojos y puede establecer la fusión. Con el aprendizaje perceptual y binocular se han obtenido mejoras de agudeza visual en personas ambliopes adultas.

Existen distintos tratamientos para conseguir una mejora de agudeza visual en ojos ambliopes, pero esos tratamientos, como son el parcheado o la atropina, producen una disminución o pérdida de la visión estereoscópica (Birch, 2013; Wallace et al., 2011). De ahí que se investiguen el uso de las nuevas tecnologías, como los videojuegos dicópticos, para conseguir un mejor procesamiento de la visión sin privar de la visión binocular. En recientes investigaciones se ha evaluado la mejora de la agudeza visual, visión central y periférica y visión estereoscópica, mediante el entrenamiento con videojuegos, obteniendo valores significativos en los contrastes de alta frecuencia espacial (Li, Polat, Makus & Bavelier, 2009).

De los artículos reseñados, podemos comprobar que muchos se centran en la recuperación de la binocularidad en ojos ambliopes adultos. Estos estudios corroboran que la plasticidad cerebral persiste en edades adultas. Esto implica que una persona adulta puede aprender nuevas habilidades visuales. Posiblemente requiera de un intervalo de tiempo mayor que en el caso de un niño, pero se puede restablecer la fusión y, por lo tanto, la estereopsis a edades avanzadas.  En conclusión, con este tipo de terapia podría mejorar tanto la agudeza visual como las habilidades visuales.

En base a lo expuesto en este documento, se puede concluir que el uso de nuevas tecnologías para el tratamiento de la ambliopía otorga mejoras adicionales a los tratamientos tradicionales. En todo caso, sería prudente esperar a ampliar la base documental de nuevas terapias para poder afirmar de manera sólida y certera los resultados.

Futuras líneas de investigación podrían dirimir si las nuevas terapias basadas en la tecnología podrían considerarse como un tratamiento independiente y único o un tratamiento complementario a los ya existentes. Por otra parte, sería de gran interés social esclarecer la efectividad de tratamientos binoculares en adultos con ambliopía dado el elevado número de personas sometidas en su infancia a tratamientos tradicionales sin resultados positivos.

Adamovich, S.V., Fluet, G.G., Tunik, E., y Merians, A.S. (2009). Entrenamiento Sensorimotor en Realidad Virtual: Una Revisión. NeuroRehabilitation, 25(1), 29.  http://doi.org/10.3233/NRE-2009-0497

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