Por Raquel Ruiz Moreno
Óptico-Optometrista y alumna del Máster en Optometría Clínica y Terapia Visual de SAERA

ACRÓNIMOS

GC: Grupo de control

LA: Longitud axial

OK: Ortoqueratología

INTRODUCCIÓN

“La miopía es el defecto refractivo más común en el mundo. Se calcula que un 22,6% de la población mundial es miope” (Sherwin et al., 2012).

Se sabe que la alta miopía plantea grandes riesgos de desprendimientos de retina, desprendimientos de vítreo, así como otros problemas como son, el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad. A día de hoy, hay muchos estudios que confirman que la prevalencia de la miopía está aumentando de forma significativa en los últimos años. “Sobre todo, esta incidencia se ha visto en países asiáticos, alcanzando valores del 40% en Japón, 50% en Taiwán y 70% en Singapur en áreas urbanas” (Pan, Dirani, Cheng, Wong y Saw, 2015). En Europa, según indica Williams et al. (2015), la prevalencia de la miopía es del 30,6%, siendo del 2,7% para miopías altas en la población caucásica de edades entre 25 y 90 años.

Pan, Ramamurthy, y Saw (2015) encontraron que:

La prevalencia de la miopía infantil también varía en función del área geográfica, etnia y método de estimación empleado, entre otros factores, pero puede llegar a valores del 78% en niños de 15 años de zonas urbanas de China, (en Hong Kong, la prevalencia de la miopía es alta, siendo de un 11% entre los niños de 7 años, 57% entre los niños de 12 años y más del 70% en los niños de 17 años) y del 84% en niños de Taiwán.

Este cambio de paradigma ha provocado el desarrollo de numerosas investigaciones con el control de la miopía. Hasta ahora se han propuesto varios métodos de intervención para la reducción de la miopía. En nuestro caso, nos centraremos en el estudio de la OK.

La aparición de este término se da por primera vez en 1961 a manos de Newton Wesley definiéndola como la adaptación de lentes de contacto cuya finalidad era reducir la miopía, de forma que el paciente tuviese una buena visión sin la necesidad de corrección óptica mediante gafas o lentes de contacto.

En sus comienzos, solo se utilizaba para la corrección de la miopía y su uso se daba durante la mañana para que el paciente pudiese estar durante la tarde sin necesidad de corrección óptica.

Hoy en día, esta técnica se utiliza también para la corrección de hipermetropías y astigmatismos, además, se sabe que es la fina capa de lágrima que queda entre la lente de OK y la córnea, la responsable de que se generen una serie de fuerzas hidrodinámicas sobre la córnea, que en última instancia son las causantes de que ésta cambie su forma.

En el caso concreto de la miopía, la córnea se aplana en el centro y se curva en la media periferia. Se observó que aquellos pacientes miopes jóvenes que trataban su defecto refractivo con OK eran menos proclives a que su miopía aumentase comparado con aquellos que usaban gafas o lentes de contacto blandas. Ello llevó a un aumento de los estudios sobre el posible control de la miopía en niños y adolescentes usando lentes de OK.

Ha habido muchos cambios desde que Jessen en 1962, adaptara las primeras lentes de geometría normal para la reducción de la miopía de sus pacientes. Destacamos dos, el primero de ellos es el material de las lentes, que hoy en día es un material ultra-permeable al oxígeno, que permite que estas lentes se usen únicamente durante la noche, de forma que se consigue un uso más cómodo de estas. El otro cambio que destacamos son los diseños utilizados inicialmente por Jessen, que evolucionaron primero a diseños de geometría asférica, y posteriormente, a doble geometría inversa, permitiendo que el trabajo sea mucho más rápido, eficaz y predictible.

A inicio de los años 2000, diversos autores empezaron a sugerir que la OK podía ser un método eficaz en el control de la progresión de la miopía en niños. Posteriormente, se han publicado los resultados de muchas investigaciones que confirman que la longitud axial (LA) aumenta menos en los niños tratados con lentes de OK que en niños tratados con lentes oftálmicas y lentes de contacto blandas convencionales.

Se sabe que las lentes de OK para la miopía producen un aplanamiento en la  zona central de la córnea y un aumento de la zona media periférica de la córnea (figura 4), acompañado por cambios tanto en el epitelio como en las capas del estroma corneal. Cuando trabajamos con errores refractivos hipermetrópicos, este patrón se invierte, se produce un aumento central y un aplanamiento de la media periferia (figura 5).

EVOLUCIÓN DE LA MIOPÍA

La palabra miopía, proviene de la unión de los términos griegos: my “cerrar el ojo” y opía “vista”, dando referencia a que los miopes guiñan los ojos para poder ver mejor de lejos.

La miopía es un defecto de refracción del ojo en el que los rayos de luz paralelos convergen en un punto focal situado delante de la retina. Puede definirse también como un exceso de potencia de refracción de los medios transparentes del ojo con respecto a su longitud, por lo que los rayos luminosos procedentes de objetos situados a cierta distancia del ojo convergen hacia un punto anterior a la retina.

Existen diferentes tipos de miopías, que las podemos clasificar en dos grupos:

  • Miopía simple: La graduación no sobrepasa a las 5 – 6 D y es de evolución limitada hasta los 22 o 24 años.
  • Miopía patológica: También conocida como miopía magna o miopía evolutiva. Esta miopía es aquella en la que la graduación sobrepasa las 6 D. Se cree que está causada por una alteración en el desarrollo del segmento posterior del ojo, pudiendo dar lugar a diferentes complicaciones como desprendimiento de retina o maculopatía miópica.

Hoy en día, pese a la gran cantidad de estudios al respecto, podemos afirmar que no existe un único motivo que justifique el crecimiento de la miopía, pero sí se observan una serie de factores o características comunes a todos estos pacientes, que considerándose en separado o en suma resulta el ojo miope. Estos factores de riesgo son:

    1. Factores genéticos.
    2. Sobrecarga y estrés en el punto próximo o en visión de cerca.
    3. Endoforia.
    4. ARP bajo.
    5. Excentricidades corneales altas.
    6. Radios de curvatura corneales pequeños.

Por tanto, con el fin de poder ejercer alguna influencia en la evolución de la miopía, se han llevado a la práctica diversas metodologías que incluso hoy en días se siguen utilizando para el control de la miopía:

  1. Instilación de fármacos como la pilocarpina
  2. Diferentes elementos ópticos
  • Lentes monofocales
  • Lentes oftálmicas bifocales y progresivas
  • Lentes de contacto con la periferia modificada para el control de miopía
  • Lentes hidrofílicas (blandas de hidrogel y de hidrogel de silicona)
  • Lentes de contacto hidrofílicas bifocales y multifocales
  • Lentes RPG
  • Ortoqueratología nocturna (OK)

CONTROL DE LA MIOPÍA CON ORTOQUERATOLOGÍA (OK)

El mecanismo por el que la OK puede influir en la progresión de la miopía es complejo y sigue en debate hoy en día. Si aceptamos la teoría de que “el desenfoque hipermetrópico periférico de los pacientes miopes es lo que desencadena el crecimiento del globo ocular” (Smith, Campbell y Irving, 2013), la compensación o corrección de este desenfoque mediante OK podría frenar la elongación ocular, ya que las lentes de OK aplanan la córnea central mientras que la córnea medio periférica permanece más cerrada, creando una miopía relativa periférica que reduce el desenfoque hipermetrópico.

OBJETIVOS E HIPÓTESIS

Realizar una revisión de los estudios que demuestran que la adaptación de lentes de OK es un proceso seguro y eficaz, no solo para corregir el error refractivo, sino también para retardar la progresión de la miopía. De esta forma, mostraremos la evidencia científica del uso de la OK y para ello, nos basaremos en los estudios que se han realizado en los últimos 10 años, en distintos lugares del mundo.

MATERIAL Y MÉTODOS

Realizaremos una revisión de 28 artículos y estudios donde realizaremos un análisis comparativo de varios datos como son las edades de los pacientes, los grados de miopía (baja, moderada y alta) y comprobaremos los rangos de LA de los pacientes que fueron sometidos a estos estudios, el tipo de lente de OK empleada y la evolución de la miopía en estos pacientes. Así mismo, observaremos también los cambios producidos por estas lentes de OK en la estructura corneal. Para la comparación de estos datos en casi todos los estudios se hace la comparativa con el grupo de control (GC), que son usuarios con preferencia de uso de lentes oftálmicas.

RESULTADOS

Si analizamos todos los estudios acerca de la OK, vemos que todos los autores tienen preferencia por incluir en las investigaciones a niños y preadolescentes, ya que los estudios demuestran que la miopía en niños más pequeños progresa de forma más rápida.

Uno de esos estudios que hacen referencia a la edad, es el realizado por Cho, Cheung y Edwards (2005), en el que encontraron valores con una media de reducción de la miopía de 2,09 ± 1,34 D en niños entre los 7 y los 12 años de edad.

Más adelante, Cho y Cheung (2012) evaluaron la eficacia de la OK en un total de 78 pacientes (37 pertenecían al grupo al que se le proporcionó lentes de OK y 41 que pertenecían al GC que se les evaluó con lentes oftálmicas).

Al final de los dos años de estudio, el alargamiento axial era de 0,36 ± 0,24 mm y 0,63 ± 0,26 mm en los grupos de lentes de OK y GC con lentes oftálmicas respectivamente, aunque el alargamiento axial no se correlacionó con la miopía inicial, sí que se relacionó con la edad inicial de los pacientes, y encontraron que los niños más jóvenes tenían más beneficio a largo plazo del uso de este tratamiento debido al proceso activo del alargamiento axial.

Se obtuvieron unos porcentajes de los pacientes con progresión rápida de la miopía del 65% para el grupo joven (de entre 7 y 8 años de edad) y del 13% en el grupo de mayores (de entre 9 y 10 años de edad) dentro del GC con lentes oftálmicas y del 20% en el grupo joven y el 9% en el grupo de mayor edad dentro de los usuarios de lentes de OK.

En este mismo estudio concluyeron que el promedio de los pacientes con lente de OK tenía un aumento más lento de la LA de un 43% en comparación con el GC con lentes oftálmicas, por lo que dedujeron que los pacientes con edades más tempranas pueden tener un mayor beneficio de este tratamiento con OK.

– Modificación de la Longitud Axial con las Lentes de Ortoqueratología

Lee y Cho (2010), estudiaron el efecto de las lentes de OK en una paciente de 6 años, la cual tenía una rápida progresión de la miopía. Se le adaptaron estas lentes durante un periodo de más de dos años con revisión cada 8 meses. 38 meses después de su adaptación se interrumpió el tratamiento durante 6 meses y medio. 8 meses antes de la interrupción de la OK los valores de errores refractivos residuales fueron de ±0,25 dioptrías (D) y poderes de −0,50 D en esféricas y cilíndricas, respectivamente, y la media en aumento de la LA fueron 0,02 mm para el ojo derecho y 0,03 mm para el ojo izquierdo por mes. Durante el periodo de discontinuación de la lente de OK, se vieron incrementos de la miopía de 0,75 D para el ojo derecho y 1,25 D para el ojo izquierdo, con el correspondiente alargamiento axial de 0,06 mm tanto para el ojo derecho como para el ojo izquierdo por mes. En este estudio se muestra que el uso de lentes de contacto de OK durante los primeros años del paciente produce cambios importantes en la progresión de la miopía y su estabilización, ya que al suspender el uso de las lentes no se detectó una progresión rápida de la LA ni del defecto refractivo.

Santodomingo-Rubido, Villa-Collar, Gilmartin, Gutiérrez-Ortega, Sugimoto  (2017), desarrollaron un estudio en el que realizaron un seguimiento durante 7 años de pacientes con lentes de OK y un GC portadores de lentes oftálmicas. Estos pacientes tenían entre 6 y 12 años de edad. El fin de este estudio era comparar el crecimiento de la LA entre estos dos grupos. A ambos grupos se les hizo un seguimiento cada 6 meses durante los dos primeros años para evaluar la LA (Zeiss IOLMaster), la topografía corneal y la refracción ciclopléjica. 5 años después se les invitó a una nueva revisión para comprobar la evolución de estos pacientes. El resultado que se obtuvo fue que el crecimiento de la LA para el GC de lentes de OK fue un 22%, 42%, 40% y 41% menos que en el GC 6, 12, 18, 24 y 84 meses después.

En otro estudio a manos de Santodomingo-Rubido, Villa-Collar, Gilmartin, Gutiérrez-Ortega (2012) se analizaron los resultados de 31 niños que fueron equipados con lentes de OK y otros 30 niños que fueron equipados con corrección de lentes oftálmicas. 24 meses después, se vio que la LA aumentó significativamente tanto para el grupo de OK (0,47mm) como para el GC (0,69mm), con una interacción significativa entre el tiempo y el grupo que refleja un mayor aumento en el GC.

En la investigación de Walline, Jones y Sinnot (2009) se evaluó la adaptación de dos técnicas diferentes en lentes de contacto, una se desarrolló con una lente de OK durante la noche, y la otra, con una lente rígida permeable al gas (RPG) en el ojo contralateral durante seis meses. Se interrumpió el tratamiento durante dos semanas y luego se intercambiaron las lentes de ojo. Se hizo un seguimiento al paciente cada 3 meses con topografía corneal e IOL Master. Lo que mostró que, durante los 6 meses iniciales de adaptación de las lentes de OK, se inhibió el crecimiento axial y la progresión miópica en comparación con las lentes RPG, confirmando en este estudio un crecimiento axial más lento con el uso de lentes de OK.

En 2011 se publicó el estudio de Kakita, Hirakoa y Oshika  en el que evaluaron la influencia de la OK nocturna en la elongación axial. En este estudio contaron con 92 pacientes, que los distribuyeron en 42 sujetos para el grupo de lente de OK y 50 en el GC con lente oftálmica. Como línea base trabajaron con pacientes con errores refractivos con equivalente esférico de 2,55 ± 1,82 D y 2,59 ± 1,66 D para el grupo de lentes de OK y GC respectivamente. Los valores de la LA fueron de 24,66 ± 1,11 mm y 24,79 ± 0,80 mm para el grupo con lente de OK y GC respectivamente, sin diferencias significativas entre ambos grupos. Pasados dos años y con sus correspondientes controles a lo largo de este tiempo, el alargamiento de la LA fue de 0,39 ± 0,27 mm y 0,61 ± 0,24 mm respectivamente, mostrando una diferencia significativa.

En Shanghai, Feng, HeZou, Zhu y Zhu (2014) compararon el alargamiento de la LA en niños con diferentes grados de miopía. Para este estudio, como en todos, se separó el grupo de usuarios de lente de OK y el GC con lentes oftálmicas, y dentro de estos, se dividieron en tres subgrupos basados en el equivalente esférico que fueron, el grupo de baja miopía, que comprende pacientes de 0,50 D a 3,00 D; El grupo de miopía moderada, que agrupa pacientes de 3,00 D a 6,00 D; El grupo de alta miopía, compuesto por pacientes con equivalente esférico mayor de 6,00 D. En total se trabajó con 65 pacientes de 7 a 14 años de edad para el grupo de lentes de OK donde teníamos valores de 1,25 D a 2,75 D para el grupo de baja miopía; 3,25 D a 5,50 D para la miopía moderada; 6,00 D a 7,88 D para la alta miopía.

El GC estaba compuesto por 63 pacientes que tenían entre 7 y 14 años de edad y con valores de 1,00 D a 2,75 D en el GC de baja miopía, de 3,13 D a 4,75 D en el grupo de miopía moderada y de 6,00 D a 10,13 D en el grupo de miopía alta. No existían diferencias significativas en términos de edad, sexo, graduaciones, curvatura corneal y LA.

Tras los dos años de estudio, se comprobó que había un alargamiento de la LA significativo entre el GC y el grupo portador de lentes de OK durante el primer año (0,39 ± 0,21 mm frente a 0,16 ± 0,17 mm, respectivamente, siendo un 59% más lento en el grupo de lentes de OK) y el segundo año (0,31 ± 0,24 mm frente a 0,18 ± 0,15 mm, respectivamente, siendo un 42% más lento en el GC). En total, el aumento de la LA fue de un 51% más lento en el grupo de lentes de OK que en el GC (0,34 ± 0,29 mm frente a 0,70 ± 0,35 mm respectivamente).

Respecto a los subgrupos basados en los grados de miopía, se encontró una diferencia significativa en la elongación axial al comparar los grupos de lentes de OK y control de baja y moderada miopía durante el primer año y el segundo año. Al comparar con la alta miopía, la diferencia de la elongación axial se encontró solo durante el primer año. Al final del estudio, las diferencias de elongación axial fueron significativas en todos los subgrupos. El alargamiento de la LA fue de 49%, 59% y 46% más lento para los subgrupos de miopía baja, moderada y alta respectivamente (el primer año fueron un 53%, 69% y 53% más lento, y durante el segundo 44%, 47% y 33% más lento).

Respecto a la edad, se comprobó que el alargamiento de la LA fue de casi un 61% más lento en el grupo de pacientes jóvenes (entre 7 y 9,8 años de edad) y un 35% más lento en el grupo pacientes mayores (más de 9,9 años de edad) con las lentes de OK.

En un estudio llevado a cabo por He et al (2016), Se tomó como pacientes a un grupo de niños de entre 7 y 12 años de edad, los cuales se dividieron en dos grupos en función a esta, siendo uno de los grupos de edad entre los 7 y los 9,4 años (considerado como grupo joven) y el otro grupo de los 9,4 a los 12 años (considerado como grupo mayor).

Así mismo, tanto en el grupo de lentes de OK como en el GC con lentes oftálmicas, se volvieron a dividir en dos subgrupos en función a los grados de miopía, siendo el grupo de miopía con valores entre 0,50 D y 3,00 D y el grupo de miopía moderada de 3,00 D a 6,00 D. Para este estudio, se evaluó únicamente el ojo derecho en todos los pacientes, pero también los ojos izquierdos recibieron tratamiento.

Las medidas de la LA, fueron tomadas través del IOL Master, además a todos ellos se les evaluó la agudeza visual mejor compensada, la PIO, refracción manifiesta sin ciclopléjico, la refracción manifiesta con ciclopléjico, topografía corneal y curvatura corneal. Un año después, se comprobó que el crecimiento de la LA fue de 0,27 ± 0,17 mm y de 0,38 ± 0,13 mm para el grupo de lentes de OK y para el GC respectivamente. El aumento de la LA fue un 28,9% menor que para el grupo de lentes de OK que para el GC.

Dentro de los subgrupos, se vio que, en el grupo de miopía baja, la elongación axial media fue de 0,28 ±0,18 mm y 0,38 ±0,15 mm para el grupo de lentes de OK y el GC respectivamente. Los mismos resultados se observaron entre los pacientes con miopía moderada, por lo que al comparar la miopía baja y moderada se puede decir que el alargamiento de la LA fue un 26,3% y 34,2% más lento en el grupo de OK y GC respectivamente.

– Evolución de la Miopía tras el uso de Lentes de Ortoqueratología

Koffler y Sears (2013) evaluaron una muestra de 20 pacientes con grados de miopía entre 1,00 D y 7,00 D. En este estudio, detectaron que para una adaptación correcta se debe manejar un rango máximo de 6,00 D de miopía y valores de astigmatismo de hasta 1,50 D para poder realizar una reducción de las miopías controladas y seguras.

Chang, Cheung y Cho (2012) encontraron una disminución del 63% en el crecimiento de la miopía en pacientes que usaron lentes de OK. Además, en este mismo estudio, se mostró una reducción parcial de la miopía en niños de 8 a 11 años, con valores menores de 5,00 D corregida con lentes de contacto de 4,00 D.

Encontramos otra investigación a manos de Santodomingo-Rubido, Villa-Collar, Gilmartin y Gutierrez-Ortega (2013) que se llevó a cabo con sujetos de entre 6 y 12 años de edad y con miopías de entre 0,75 D y 4,00 D y astigmatismo igual o menos a 1,00 D y a los que se les proporcionó lentes de OK (31 niños) o lentes oftálmicas (30 niños).

En este estudio se encontró que la progresión de la miopía en los niños adaptados con lentes de OK durante un mes fue de 0,13 D, en comparación con los niños adaptados con lentes oftálmicas que fue de 1,00 D. Así mismo, se comparó la calidad de vida de los niños de ambos grupos y los niños que usaron lentes de contacto de OK calificaron la visión general, visión a distancia, síntomas, apariencia, satisfacción, actividades, rendimiento académico y manejo y la puntuación general fue significativamente mejor que la de los niños que usan lentes oftálmicas. La visión de cerca y el manejo fueron, respectivamente, calificados mejor y similar para los niños con lentes oftálmicas en comparación con las lentes de contacto de OK.

  • Cambios Anatómicos con Ortoqueratología

Chan, Cho y Mountford (2010) llevaron a cabo un estudio para ver el cambio en el error refractivo manifiesto, el cambio en la potencia corneal apical y la asfericidad corneal inicial en la OK nocturna. En este estudio se incluyó a 58 niños que eran usuarios de lentes de OK. A estos pacientes se les tomaron y analizaron los datos refractivos y topográficos al inicio del tratamiento y en la visita para la revisión de dos semanas después. Se encontraron diferencias significativas entre el cambio en el error refractivo manifiesto y los cambios en el poder corneal apical o el cambio máximo en la potencia corneal dentro de la zona de tratamiento. En promedio, el cambio en la córnea apical el poder subestimó el cambio en el error refractivo manifiesto en 0,34 ± 0,57 D; mientras que, en promedio, el cambio máximo en la potencia corneal sobreestimó el cambio en el error refractivo manifiesto en 0,23 ± 0,57 D. Se observó una correlación baja pero significativa entre la asfericidad corneal inicial y el cambio en el error refractivo manifiesto.

Yoon y Swarbrick (2013) evaluaron los cambios en la forma de la córnea posterior al final del día sobre la base de la topografía corneal anterior y el grosor de la córnea con el uso de las lentes de OK nocturna para la miopía durante 14 noches de uso de estas lentes. En este estudio se emplearon a 18 sujetos (de 19 a 32 años de edad) con miopía baja y astigmatismo a los que se les proporcionó lentes de geometría inversa para realizar la OK, que se usaron únicamente durante la noche en un período de 14 días. Un GC de 10 sujetos (de entre 19 y 32 años de edad) con bajo astigmatismo se les proporcionó lentes GP convencionales durante una noche. La topografía corneal a través del Medmont E-300 y el grosor corneal total en el meridiano horizontal se midieron al inicio y aproximadamente de unas 8 a 10 horas después de la extracción de la lente en los días 1, 4, 7 y 14 después de usarlas lentes de OK y después de una noche de uso de lentes GP para el GC. El radio de curvatura apical posterior de la córnea y la asfericidad se calcularon usando un programa interno basado en la curva de la elipse corneal anterior y el grosor corneal. Al final del estudio obtuvimos que la miopía se redujo de 2,64 ± 0,99 D a 0,39 ± 0,49 D durante los 14 días de uso normal de las lentes de OK. En los ojos que usan lentes de OK, no hubo cambios estadísticamente significativos en el radio de curvatura apical posterior de la córnea durante los 14 días de uso de las lentes de OK durante la noche. Sin embargo, hubo aumentos estadísticamente significativos en asfericidad corneal posterior en los días 4 y 7. En los pacientes del GC equipados con lentes GP convencionales, no hubo cambios estadísticamente significativos en el radio apical posterior de la córnea o asfericidad después del uso de lentes durante la noche.

De la misma forma, González-Mesa, Lorente-VelázquezNieto-Bona y Villa-Collar (2013) en su estudio, evaluaron el efecto de la OK nocturna en la profundidad de la cámara anterior, el radio posterior de la curvatura corneal y la LA durante un año. Tomaron medidas en 34 ojos derechos de 34 pacientes. Se observó una reducción significativa en la profundidad de la cámara anterior en ambos meridianos durante el tratamiento, un aplanamiento significativo en el radio posterior de la curvatura corneal y una disminución significativa de la LA durante el tratamiento.

Durante este tratamiento con las lentes de OK, las capas anteriores de la córnea son las principales afectadas, esto se vio al analizar la cara anterior y posterior corneal y la profundidad de la cámara anterior a través de Pentacam como hicieron Tsukiyama, Miyamoto, Higski, Fukuda y Shimomura (2008), mientras que no se observaron diferencias significativas en el radio posterior central de la curvatura corneal o la profundidad de la cámara anterior. Este hallazgo sugiere que el factor principal en el efecto refractivo de la OK es el cambio en la forma corneal anterior en lugar de la flexión corneal general.

Otros autores como son Villa-Collar, González-Méijome, QueirósJorge (2009), en su estudio quisieron investigar las variaciones a corto plazo en la topografía corneal dentro de las primeras 3 horas de uso de las lentes en condiciones de ojo abierto (a pesar de que no está indicado este uso en la adaptación de lentes de OK hoy en día) y la recuperación del efecto durante un periodo adicional de 3 horas después de la eliminación de la lente. 14 sujetos fueron equipados con las lentes en ojo derecho y ojo izquierdo en orden aleatorio. Después de que las lentes se colocaron en ambos ojos, se obtuvieron mediciones posteriores de la topografía corneal a los 30, 60 y 180 minutos; las mismas medidas también se tomaron a los 30, 60 y 180 minutos después de la extracción de la lente. El aplanamiento de la córnea fue significativamente evidente después de 30 minutos de uso de la lente de OK. La recuperación que se produjo después de retirar las lentes a las 3 horas fue casi tan rápida como el inicio del efecto ortoqueratológico, lo que demuestra que la córnea se deforma rápidamente debajo de estas lentes y se recupera de forma segura y rápida una vez que se retiran las lentes.

En un estudio que se llevó a cabo a manos de Oleszczyńska (2013) se obtuvieron datos a partir de 132 sujetos de edades comprendidas entre 5 y 18 años de edad, con valores de entre 1,50 D y 5,50 D, previamente evaluados con topografía corneal 3 y 5 meses antes de la adaptación y después entre 2 y 6 años después de esta adaptación, se encontró que en todos estos sujetos se produjo una reducción de la potencia refractiva y un aumento de los radios corneales, por lo que en este estudio se demostró que la OK reduce la miopía debido a cambios temporales en la curvatura corneal.

– Lentes de Ortoqueratología Tóricas

Hasta ahora, hemos visto los diferentes estudios realizados con lentes de OK esféricas para la corrección de la miopía y astigmatismos bajos (menores de 1.50 D), pero en los últimos años, se han realizado también numerosos estudios para la corrección de la miopía y astigmatismos elevados. A día de hoy, la prevalencia del astigmatismo es tan alta como la miopía en zonas como en Corea y el este de Asia, siendo casi el 60% y este valor va aumentado significativamente con la edad. Para corregir el astigmatismo causado por la curvatura corneal, las lentes de OK deben de tener más de dos curvaturas asféricas que coincidan con la forma de la superficie corneal, que permite colocar la lente, justo en el centro de la córnea. Así, se espera que con estas lentes de OK con más de dos curvaturas sean útiles para corregir la visión de pacientes con miopía y astigmatismo.

Sobre esta base, surge la necesidad de investigar la efectividad y seguridad de las lentes de OK tóricas para la corrección de la miopía y astigmatismo.

Chen, Cheung y Cho (2012) realizaron un estudio para determinar la eficacia de las lentes de OK tóricas para corregir la miopía y el astigmatismo en niños con miopía y con astigmatismo de moderado a alto. Estos niños tenían entre 6 y 12 años de edad y presentaban una miopía entre 0,50 D y 5,00 D con valores de astigmatismo de entre 1,25 D y 3,50 D en los ejes de 180 ± 20 º. Los controles se realizaron en la noche 1, semana 1 y un mes después, y los resultados que se obtuvieron fue de una reducción significativa de la miopía manifiesta que fue de 2,53 ± 1,31 D a 0,41 ± 0,43 D y la reducción del astigmatismo, que también fue importante fue de 1,91 ± 0,64 D a 0,40 ± 0,39 D.

De la misma forma, Pauné, Cardona y Quevedo (2012), realizaron otro estudio en el que de nuevo se comprobó la efectividad de estas lentes. En este trabajo se contó con 32 pacientes con astigmatismo superior a 1,25 D, en los que al final del estudio se encontraron diferencias significativas en la reducción de la esfera refractiva inicial y la esfera refractiva residual final de 2,05 ± 1,46 D, y diferencias en los cilindros pretratamiento y postratamiento de 1,80 ± 1,06 D, siendo el cambio de un 85% del astigmatismo inicial.

Además de la diferencia de los errores refractivos de miopía y astigmatismo, Chen, Cheung y Cho (2013), también compararon los datos de LA. En este trabajo reunieron un total de 35 pacientes para el grupo de lentes de OK tóricas y de 23 pacientes para el GC con lentes oftálmicas de entre 6 a 12 años de edad. Los datos que se obtuvieron fueron un alargamiento de la LA medio de 0,31 ± 0,27 mm y 0,64 ± 0,31 mm para el grupo de OK con lentes tóricas y para el GC respectivamente. Al cabo de 2 años, el alargamiento de la LA en sujetos con lentes de OK tóricas fue de un 52% más lentos que los del GC.

Por otro lado, Luo, Ma y Liang  (2014) en su estudio donde incluyeron a 24 pacientes de 9 a 16 años de edad, con miopías de entre 2,50 D a 6,00 D y astigmatismo con la regla de 1,50 D a 3,50 D, a pesar de que sí se observaron cambios significativos en la miopía manifiesta que fueron de 3,41 ± 1,27 D a 0,41 ± 0,39 D y del grado de astigmatismo, que fue de 1,81 ± 0,53 D a 0,41 ± 0,39 D; la medida de la LA no sufrió ningún cambio significativo desde su inicio (24,49 ± 0,87 mm) a 6 meses después (24,49 ± 0,87 mm) a un año desde el inicio del estudio (24,48 ± 0,91 mm). Con este estudio se vio, que además de comprobar que la lente de OK tórica fue efectiva para la corrección de la miopía moderada en niños con astigmatismo de moderado a alto, también fue capaz de controlar de forma eficaz el crecimiento de la LA durante un año de estudio.

Lyu, Hwang, Kim y Na (2016) realizaron un estudio para evaluar la efectividad y seguridad de las lentes de OK tóricas para el tratamiento de pacientes con miopía y astigmatismo combinados. Se evaluaron a un total de 19 pacientes de 7 a 49 años de edad, con miopía de 0,75 D a 6,00 D y astigmatismo de 1,25 D a 4,00 D. El error refractivo miope se redujo significativamente en 2,60 ± 2,21 D (disminuyó de 3,65 ± 1,62 D a 1,05 ± 1,64 D) y el astigmatismo corneal disminuyó también de forma significativa en 0,63 ± 0,98 D (disminuyó de 2,07 ± 0,83 D a 1,44 ± 0,99 D). Con estos valores se concluyó que las lentes de contacto de OK tóricas eran un tratamiento eficaz y seguro para los pacientes con miopía y astigmatismo combinados.

Zhang y Chen (2018) recientemente, han hecho una comparación del control de la miopía entre lentes de OK tóricas y lente de OK esféricas. Para ello, equiparon a 62 sujetos de entre 8 y 16 años de edad, con lentes tóricas y otros 62 sujetos con lentes esféricas. Tras un año realizando seguimientos en el total de los pacientes de agudeza visual, astigmatismo corneal, descentramiento en la zona de tratamiento, LA se obtuvo que el astigmatismo corneal fue significativamente menor en el grupo de lentes de OK tóricas (1,22 ± 0,76 D) que en el grupo esférico (2,05 ± 0,85 D). La magnitud media de la zona de descentramiento fue también menor en el grupo de lentes de OK tóricas (0,62 ± 0,42 mm) que en el grupo de esféricas (1,07 ± 0,40 mm). Respecto a la LA, fue significativamente menor en el grupo de tóricas (0,04 ± 0,13 mm) que en el grupo de esféricas (0,09 ± 0,13 mm), por lo que se dedujo que las lentes de OK tóricas pueden dar un astigmatismo corneal más bajo, mejor centrado y con una LA más lenta en niños con astigmatismo corneal de moderado a alto.

DISCUSIÓN

Con la introducción de la OK por Wesley y Jessen a comienzos de la década de 1960, muchos investigadores han intentado corregir la miopía usando lentes de contacto rígidas, causando malestar en los pacientes. El desarrollo de material de lente RPG con la ayuda de los avances en la tecnología de fabricación de las lentes de contacto nos llevaron al empleo de las lentes de OK nocturna.

Los estudios abogan por el uso de lentes de contacto rígidas de geometría inversa para la OK para mantener la forma modificada de la córnea. El aplanamiento regular que provocan estas lentes es el que se encarga de controlar temporalmente la miopía. El diseño de estas lentes de OK es de geometría inversa en la mayoría de los estudios realizados, ya que da mejores condiciones de estabilidad, centrado, intercambio lagrimal y zonas de acción amplias que generan buenos resultados refractivos y protección de la fisiología corneal.

Respecto a los materiales empleados, el 98% de los estudios que han desarrollado tratamientos de OK utilizaron lentes RPG ya que la presión que realizan los materiales de alta permeabilidad es la encargada de realizar la redistribución de tejido corneal.

En los artículos analizados existe una evidencia científica del 98% de la eficacia de las lentes de OK para el control de la miopía, lo que evidencia que es un método de corrección visual seguro y efectivo. Además, hemos visto en los numerosos estudios cómo es posible realizar cambios refractivos importantes en un mes si se realiza la adaptación de forma adecuada.

Cho et al. (2015) mostró un aumento en la LA del grupo de lentes de OK de 0,29 mm y de 0,54 mm en un GC equipados con lentes oftálmicas, mostrando así, la influencia de las lentes de OK para el control del crecimiento de la LA y con este, el control de la miopía. Desde entonces, otros autores han obtenido resultados similares en sus estudios. A su vez, Kakita et al. (2009) y Santodomingo-Rubido et al. (2017) también informaron de las diferencias en la elongación de la LA entre los niños que se adaptaron con lentes de OK y los niños que usaban lentes oftálmicas, siendo de 0,39 mm frente a 0,61 mm y 0,47 mm frente a 0,69 mm respectivamente, durante un periodo de dos años.

En un estudio aleatorizado, Cho et al. (2012) encontraron un alargamiento de la LA más lento en miopías bajas (43%). Chen et al. (2013)  mostró un aumento en la LA del 52% con lentes de OK tóricas. El cambio en el aumento de la LA entre los grupos portadores de lentes de OK y usuarios de lentes oftálmicas encontrados en el estudio de Zhu et al. (2014)  apoya a todos estos estudios mencionados, mostrando un alargamiento de la LA de casi un 61% más lento en los portadores de lentes de OK comparados con los usuarios de lentes oftálmicas tras dos años en el grupo de miopes jóvenes, mientras que en el grupo de miopes mayores el alargamiento de la LA fue un 35% más lento en el grupo de lentes de OK.

CONCLUSIONES

En los niños se dio un control del crecimiento de la LA entre 0,4 y 0,39 mm, en un 67% de los estudios analizados. Los cambios que se dan de la LA durante la OK se deben tomar como reducciones en el crecimiento axial gracias al uso de estas lentes de contacto. Principalmente en niños mayores, la edad y el valor refractivo inicial son claves para determinar la progresión axial. Este método ofrece un mayor beneficio en niños pequeños con un avance rápido de la miopía. Aunque estas lentes de OK no pueden frenar del todo el crecimiento de la LA, sí que puede retrasarlos hasta cierto punto. En el estudio de Zhu et al. (2014) demostró una reducción de la longitud axil de un 49%, 59% y 46% para la miopía baja, moderada y alta durante un periodo de dos años, por lo que se dijo que la OK es una estrategia prometedora para reducir el desarrollo miope en niños, en este estudio, se dedujo que este tratamiento, es un tratamiento más beneficioso para los niños miopes más jóvenes.

Las lentes de OK tóricas, no solo nos sirven para la reducción parcial de astigmatismo, sino que también nos sirven para conseguir un mejor centrado de la lente en sujetos con miopía y con con astigmatismo mayor a 1,50 D.

Los mecanismos de la reducción de la miopía con las lentes de OK inducen un aplanamiento corneal central y un adelgazamiento del epitelio corneal. Durante el análisis de los datos, no se encontraron hallazgos sobre cambios en la curvatura posterior de la córnea y se confirmaron los cambios en las capas anteriores como cambios producidos por el tratamiento con las lentes de OK.

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