Por Mónica Helena Cardona Valencia
Licenciada en Fonoaudiología y alumna de SAERA

La presbiacusia es conocida como aquella enfermedad que presenta un deterioro progresivo de la audición en personas mayores de edad que se asocia generalmente con tinnitus.  Es muy probable que los sonidos de frecuencias graves y de mediana intensidad puedan ser captados con leve dificultad pero no así aquellos de frecuencia aguda, manifestando molestia frente a ciertos estímulos auditivos.

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Presbiacusia

Otro elemento considerable en algunas de las personas con presbiacusia, es la afección  en la marcha y el equilibrio  lo que afecta la estabilidad en estos pacientes conocido como presbivértigo

La edad es pues un factor relevante en esta patología; pues   cerca del 25% de la población mayor de 55 años de edad cursa una hipoacusia neurosensorial uni o bilateral, por lo que resulta aconsejable el uso de audífonos o implante de oído, según los resultados de la valoración audiológica, las habilidades del paciente para comunicarse, destrezas motoras, el apoyo familiar y terapéutico.

Por lo general nos encontramos con personas  que  refieren pérdida  auditiva  bilateral y dificultad para establecer diálogos en situaciones  con ruido de fondo, lo que afecta ostensiblemente la discriminación auditiva; produciéndose un aislamiento social por no poder participar de las conversaciones familiares o en reuniones de tipo social.

El examen  con  diapasones más conocido como acumetría,  revela hipoacusia  de  percepción,  con  resultados  de  un Rinne  positivo  bilateral,  una prueba de Weber indiferente o inaudible, y  una prueba de Schwabach acortada; sin embargo el estudio que mejor revela la situación del paciente es la audiometría tonal con logoaudiometría; que arroja como resultado una hipoacusia de percepción, mostrando un resultado desfavorable en las frecuencias agudas, en la logoaudiometria puede notarse un grave deterioro del umbral de inteligibilidad y del umbral de máxima discriminación de la palabra, mientras que el umbral de detección de la voz es aceptable.  Existen otro tipo de pruebas complementarias como la impedanciometría y los potenciales evocados partiendo inicialmente con la exploración del oído a través de la otoscopia.

Es importante la exploración y valoración médica y audiológica por especialistas que ayuden a determinar en primer lugar si existe alguna patología concomitante a causa de los problemas osteoarticulares o alteraciones propias de la edad, que obligan al uso de fármacos indiscriminadamente, desencadenando otras afecciones que tienen distintas repercusiones en la persona, la cual  puede verse vulnerada o disminuida en sus capacidades.

El tratamiento médico no supone resultados efectivos en todos los casos a nivel de uso de fármacos considerando que este deterioro es progresivo;  de otro lado se recomienda el uso de audífonos o de implantes de oído bien sea uni o bilateral, según las características particulares de cada individuo y los resultados de la evaluación.

En caso que el audífono sea el recomendado para el paciente con presbiacusia es importante hacer un acompañamiento y seguimiento por parte del especialista y de la familia ya que  muchos adultos rechazan este beneficio porque no se acostumbran a ello o sienten que estéticamente no se ven bien.

Las molestias ocasionadas de pitidos ocasionales en un principio o la dificultad con el molde, son situaciones que deben controlarse, junto con las recomendaciones de manejo y aseo que eviten el taponamiento de la señal por la secreción excesiva de cerumen en algunas personas.

El tratamiento más recomendado para una adecuada comunicación con el entorno obedece a la lectura labiofacial, pues debe entenderse que estas personas presentarán dificultad si el interlocutor está a una distancia mayor o hay otros ruidos que no permiten percibir una discriminación adecuada de la palabra.  Esta técnica es la más común considerando que estas personas han ido perdiendo progresivamente la audición posterior a la adquisición del lenguaje.

La terapia psicológica será parte del proceso de acompañamiento y de apoyo hacia estas personas, específicamente en aquellos casos que la personalidad se vea afectada por diversos factores.

Si bien la presbiacusia o los trastornos posturales y de la marcha a mayor edad son parte del cambio fisiológico en el adulto, esto no debe considerarse como factor invalidante o marginal; ya que la comunidad debe estar informada de las medidas preventivas o las señales de alerta para participar activamente, manteniendo y mejorando la calidad de vida de las personas mayores en nuestra sociedad.

 

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